Jorge Ulloa busca salvar su alma máter en Quito: pide apoyo en Shark Tank México: Creators para comprar su escuela de cine

ENTRETENIMIENTO

El director y actor ecuatoriano Jorge Ulloa, reconocido por ser una de las mentes creativas detrás de EnchufeTv, sorprendió al público de Shark Tank México: Creators con una propuesta inusual y profundamente personal: comprar la escuela de cine en Quito donde se formó profesionalmente, el Tecnológico Universitario de Cine y Actuación (Incine).

Durante su presentación, Ulloa explicó que Incine —fundada hace más de 20 años y considerada un referente en la formación audiovisual ecuatoriana— se encuentra actualmente en venta, lo que amenaza con su desaparición. “Hace 17 años conocí a las personas con las que empecé EnchufeTv en la Escuela de Cine de Quito, una escuela increíble que nos enseñó a hacer cine desde lo más vulnerable, desde el lugar que nadie quiere mostrar, para hacer un cine más honesto”, expresó el realizador ante los inversionistas del programa.

El cineasta detalló que su intención es preservar el legado educativo y creativo de Incine, evitando que desaparezca una institución clave para la industria audiovisual del país. “Es una oportunidad histórica para que al fin exista una industria sostenible en un país donde solo tenemos una industria audiovisual emergente”, sostuvo Ulloa, apelando al compromiso cultural de los inversionistas.

El panel de Shark Tank México: Creators estuvo compuesto por Oso Trava, empresario especializado en innovación y tecnología; Rafa Polinesio, creador de contenido y cofundador de Los Polinesios; y Miriam Mendoza, directora de comunicación y medios en Nestlé México. Aunque todos elogiaron la pasión de Ulloa, mostraron reservas respecto al modelo de negocio que planteó.

Ulloa aclaró que su propuesta no buscaba obtener ganancias personales, ya que la ley ecuatoriana prohíbe que las instituciones de educación superior tengan fines de lucro. En su lugar, propuso reinvertir todos los ingresos en la formación de los estudiantes y desarrollar proyectos cinematográficos que permitan al instituto sostenerse a través de la creación colectiva. “Para nosotros, la ganancia está en fomentar los proyectos de los alumnos, para que uno de ellos se convierta en el gran proyecto lucrativo de la escuela”, explicó.

Sin embargo, Oso Trava cuestionó la viabilidad financiera del plan, argumentando que sonaba más a “un programa de becarios masivo” y que el enfoque parecía “más movido por la pasión, el ego y la nostalgia”. A pesar de las críticas, Ulloa defendió su visión con firmeza: “Puedo cambiar la historia de lo audiovisual de mi país”, afirmó con convicción.

Finalmente, aunque su propuesta —que requería una inversión cercana al millón de dólares— no fue seleccionada entre las ideas ganadoras del episodio, Ulloa recibió mensajes de apoyo y reconocimiento por su iniciativa. Trava le dijo: “Te dimos un poco de pushback a tu proyecto, pero es importante lo que estás tratando de hacer… generar contenido de valor que educa, y bien hecho, es una gran manera de contribuir”. Por su parte, Rafa Polinesio se comprometió: “Jorge, si compras esa universidad, cuentas conmigo para las charlas que quieras que demos allá”.

Con o sin inversión, el sueño de Jorge Ulloa sigue vivo: rescatar la escuela donde nació su pasión por el cine y transformarla en el motor de una industria audiovisual sólida y sostenible en Ecuador.

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