Jorge Martillo, Premio Nacional Eugenio Espejo 2024: La Historia de un Cronista y Poeta de la Costa Ecuatoriana

ENTRETENIMIENTO

El 8 de agosto, la Presidencia de la República del Ecuador reveló los ganadores del Premio Nacional Eugenio Espejo 2024, destacando al periodista y escritor Jorge Martillo Monserrate en la categoría de actividades literarias. Con una trayectoria de 48 años en la prensa y la literatura, Martillo, nacido en Guayaquil en 1957, ha dejado una huella significativa en la poesía y la crónica.

Martillo, conocido por obras como Aviso a los navegantes (1987) y El amor es una cursilería que mata (2009), así como por sus crónicas Viajando por pueblos costeños (1991) y Guayaquil de mis desvaríos (2013), ha mantenido una conexión profunda con la esencia de la Costa ecuatoriana. En una entrevista desde su hogar en Guayaquil, el escritor reflexionó sobre su carrera y su pasión por la poesía y el periodismo.

El autor confiesa que su amor por la poesía nació antes que su interés por el periodismo. Durante su juventud, se sintió atraído por la poesía anglosajona y autores como Burroughs y Ginsberg, cuya crudeza y directividad resonaban con su visión de Guayaquil. “Guayaquil en los años 80 era más libre y alegre, pero ahora se ha vuelto más conservadora”, dice Martillo.

Para Martillo, la crónica y la poesía cumplen funciones distintas pero complementarias. La poesía, en su caso, es directa y casi narrativa, ofreciendo un retrato simbólico de la realidad, mientras que la crónica narra historias concretas. “Mi poesía no es adornada ni barroca; es una crónica de lo descarnado que también celebra la belleza en la crudeza”.

Desde niño, Martillo estuvo inmerso en la cultura visual y narrativa, influenciado por su padre y sus lecturas tempranas. Aunque inicialmente aspiraba a ser pintor, su camino se desvió hacia la escritura después de un concurso de poesía en su colegio. Su carrera en el periodismo comenzó con crónicas sobre personajes del parque Centenario de Guayaquil, capturando historias de los marginales y olvidados.

Martillo ha recorrido gran parte de la región costera, incluyendo Esmeraldas, Manabí, Guayas y El Oro, aunque aún no ha escrito sobre Galápagos. Su enfoque en las comunas y los oficios tradicionales refleja su compromiso con preservar la memoria cultural y popular de la región.

Entre sus entrevistados más memorables se encuentran Miguel Pérez, conocido como Kaliman, y Clarita, una vendedora ambulante de dulces en Guayaquil. Estos personajes representaban, para Martillo, una parte fundamental de la ciudad y su riqueza cultural.

Además de su carrera como escritor y periodista, Martillo ha sido profesor de Literatura en el Colegio Aguirre Abad y ha participado en proyectos de alfabetización con el Movimiento Revolucionario de Izquierda Cristiana (MIRC). Agradece profundamente el reconocimiento del Premio Eugenio Espejo, destacando el apoyo de la Universidad Casa Grande y su comunidad.

Para Martillo, recibir el Premio Eugenio Espejo es un honor que refleja el esfuerzo colectivo de amigos, familiares y colegas. “Este premio es el resultado de un trabajo conjunto”, afirma. En cuanto a su próximo cumpleaños, Martillo espera visitar Galápagos, un destino que aún no ha explorado en su obra literaria.

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