En Guayaquil, la inseguridad y la edad se han convertido en factores determinantes que complican la búsqueda de empleo formal. Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), actualmente hay 578.286 guayaquileños con empleo adecuado, pero un preocupante grupo de 43.392 personas permanece desempleado, reflejando una problemática creciente en el mercado laboral local.
Davyn Banchón, un trabajador que superó los 40 años, relata cómo la inseguridad lo obligó a cerrar su negocio y pasar a engrosar las filas de desempleados. “Me vi obligado a cerrar por la inseguridad en Guayaquil. Ahora soy un desempleado más, y encontrar trabajo a esta edad se vuelve casi una sentencia”, comenta.
Expertos en economía y empleo coinciden en que la alta competencia por los pocos puestos disponibles, sumada a la preferencia de las empresas por contratar a trabajadores jóvenes para reducir costos salariales, afecta de manera considerable a los aspirantes mayores de 40 años. Además, la inseguridad en la ciudad influye directamente en la decisión de muchas personas para dejar de buscar empleo o para cerrar negocios que no garantizan su integridad.
El INEC revela que el empleo adecuado, entendido como trabajos con condiciones formales, estabilidad y prestaciones, ha disminuido en ciertos sectores de Guayaquil. “La gente se está viendo obligada a buscar alternativas informales o simplemente no consigue un puesto debido a factores externos como la inseguridad o la edad”, explica un especialista en mercado laboral.
Los expertos señalan que la inseguridad no solo afecta la percepción de seguridad en el trabajo, sino también limita la movilidad de los ciudadanos y el desarrollo económico de la ciudad. Las cifras evidencian que la tasa de desempleo ha incrementado en grupos de mayor edad, quienes además enfrentan mayores barreras para acceder a capacitación y adaptación tecnológica.
Por otra parte, los jóvenes, aunque tienen mejores oportunidades de empleo formal, sufren la precariedad laboral y bajos salarios, lo que genera un panorama complejo para toda la población activa en Guayaquil. Según el INEC, el mercado laboral está en un punto crítico donde la informalidad y el desempleo conviven con la inseguridad como principales desafíos.
Las autoridades locales y organizaciones civiles hacen un llamado a implementar políticas públicas que garanticen mayor seguridad y generen empleo formal para todos los segmentos de la población. La reactivación económica y la estabilidad laboral son claves para frenar la tendencia negativa que afecta a miles de guayaquileños.
Mientras tanto, personas como Davyn siguen enfrentando la realidad de un mercado de trabajo cada vez más exigente y menos inclusivo. “La inseguridad no solo nos roba la tranquilidad, también nos quita la posibilidad de trabajar y salir adelante”, concluye.
