En un simposio realizado en la Universidad Católica de Guayaquil, el médico y profesor catedrático de Medicina Legal y Forense en la Universidad de Granada, José Llorente, presentó un innovador programa español que busca prevenir y resolver casos de tráfico de niños a través de la identidad genética. Esta iniciativa, que ha sido implementada con éxito desde 2006 en 14 países, ahora tiene como objetivo expandirse a Ecuador y otras naciones de la región.
Llorente explicó que el programa se enfoca en dos áreas cruciales: la identificación de niños desaparecidos y la identificación de órganos en el contexto de tráfico ilegal. En muchos casos, los niños en orfanatos o situaciones de acogida no tienen una identidad clara, lo que facilita su tráfico. Mediante pruebas de ADN, se busca conectar a los menores con sus familias, previniendo futuros delitos. A la fecha, más de 3.500 niños han sido identificados en países como Guatemala, Honduras, México, Tailandia, Indonesia y Malasia, con la mayoría regresando a sus hogares.
Uno de los puntos clave de esta estrategia es que las pruebas de ADN no solo permiten identificar a los menores desaparecidos, sino que también funcionan como una medida preventiva. Según Llorente, la falta de identificación es una de las principales causas de la trata de niños, y el uso de ADN puede evitar que los menores sean vendidos o adoptados ilegalmente. “El ADN puede demostrar que un niño ha sido robado, pues sus padres lo están buscando”, afirmó.
El proyecto también destaca la importancia de la cooperación internacional para compartir datos entre países. En Centroamérica, ya se han comenzado a hacer esfuerzos conjuntos, y el objetivo es ampliar el programa a Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia y Paraguay en los próximos dos años. Según Llorente, en la región se han detectado numerosos casos de niños que han sido trasladados ilegalmente de un país a otro, como el caso de menores guatemaltecos en México o niños vietnamitas en Tailandia, víctimas de adopciones fraudulentas o trata de personas.
En España, el impacto de este programa ha sido notable, especialmente en el sur del país, donde se identificaron niños provenientes del norte de África que, aparentemente, viajaban con mujeres que no eran sus madres. Tras implementar las pruebas de ADN, se redujo considerablemente el número de estos casos.
En cuanto a la implementación en Ecuador, Llorente destacó que el país ya cuenta con laboratorios y personal capacitado para llevar a cabo las pruebas genéticas. Aunque se requiere un apoyo adicional, el programa promete ser una herramienta efectiva para la identificación de niños desaparecidos. Según el experto, el primer paso será crear una base de datos local y realizar un estudio detallado sobre los menores desaparecidos, sus edades y los lugares donde se han producido las desapariciones.
Este programa, que inicialmente recibirá apoyo de España, buscará eventualmente que Ecuador se encargue del financiamiento y la gestión de las pruebas una vez que se haya alcanzado un nivel adecuado de autogestión.
