Inicia la cosecha de caña en Guayas: 2.600 empleos y reactivación económica en zonas agrícolas

ECONOMÍA

La provincia del Guayas ha dado inicio oficialmente a la zafra de caña de azúcar 2025, un proceso clave que dinamiza la economía rural y genera miles de empleos temporales en las zonas agrícolas. Uno de los ingenios más grandes de la región ha comenzado operaciones con la activación de 2.600 plazas de trabajo, beneficiando directamente a comunidades locales.

Este inicio marca una de las etapas más productivas del año para el sector azucarero, que además de su impacto económico, fortalece cadenas logísticas, comerciales y agrícolas en varias parroquias de la provincia.

Empleo y desarrollo local

Las cifras fueron confirmadas por el Ministerio de Agricultura y el ingenio responsable, que señalaron que estas 2.600 vacantes incluyen personal operativo, técnico, transporte, logística y trabajadores de campo. “La caña de azúcar no solo es un cultivo, es un motor económico”, expresó un representante del ingenio durante el acto de apertura.

Los empleos generados contribuyen a reducir el desempleo temporal en zonas rurales y a fortalecer la economía de pequeños proveedores que giran en torno al ciclo productivo de la caña.

Un ciclo vital para el agro ecuatoriano

La zafra de este año se extenderá hasta septiembre y se prevé la cosecha de más de 1,8 millones de toneladas de caña, que serán transformadas en azúcar y otros derivados como melaza y bagazo, usados en la producción de alcohol industrial y energía renovable.

De acuerdo con datos del sector, el 90% de la caña cultivada en Ecuador se destina a ingenios de la Costa, principalmente en Guayas y Los Ríos. La caña ocupa más de 80.000 hectáreas y genera más de 30.000 empleos anuales a nivel nacional.

Impacto económico

Según cifras de la Asociación de Productores de Caña, el sector azucarero representa cerca del 1,2% del PIB agropecuario del país. Además, aporta significativamente al desarrollo de infraestructura rural, ya que los ingenios suelen invertir en caminos, canales de riego y electrificación en comunidades aledañas.

El inicio de la zafra es, por tanto, una oportunidad de reactivación económica no solo para grandes industrias, sino también para agricultores, transportistas, comerciantes y trabajadores informales que dependen directa o indirectamente de esta cadena productiva.

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