El proyecto de ley estadounidense «One Big Beautiful Bill», promovido inicialmente por el gobierno de Donald Trump, incluye una medida que ha generado gran expectativa en la comunidad de migrantes: un impuesto del 3,5 % sobre las remesas enviadas al extranjero.
Origen y propósito del impuesto a las remesas
Originalmente, la propuesta contemplaba un gravamen del 5 % sobre cada transferencia de dinero enviada desde Estados Unidos hacia otros países. Sin embargo, tras el debate y ajustes en la Cámara de Representantes, el porcentaje fue reducido a 3,5 %. Esta medida fiscal forma parte de un paquete más amplio que busca incrementar los ingresos estatales para cumplir con el presupuesto nacional y gestionar la deuda federal, elevando el límite máximo de endeudamiento.
¿Quiénes deberán pagar este nuevo impuesto?
El impuesto a las remesas está dirigido a personas que envían dinero desde Estados Unidos a familiares o terceros en sus países de origen, principalmente migrantes. Aunque el proyecto establece excepciones para ciertos casos —como remesas enviadas por motivos humanitarios o para emergencias médicas—, la mayoría de los envíos serán gravados con esta tasa.
El objetivo principal es generar fondos adicionales para el Estado norteamericano, pero el impacto podría recaer directamente sobre las comunidades migrantes y sus familias, quienes dependen de estas transferencias para su sustento diario.
Contexto y reacciones
La noticia ha causado preocupación entre los millones de extranjeros que residen y trabajan en Estados Unidos. Para muchos, las remesas representan un soporte vital para sus hogares en el extranjero, y un impuesto adicional podría disminuir el monto efectivo que reciben sus familiares.
Según datos oficiales, en 2023 se enviaron desde Estados Unidos más de 70 mil millones de dólares en remesas hacia América Latina y otras regiones. Un gravamen del 3,5 % podría significar un recorte considerable en estas ayudas económicas.
Próximos pasos en el proceso legislativo
Luego de la aprobación en la Cámara de Representantes el 22 de mayo, el proyecto de ley pasará al Senado para su análisis y eventual aprobación. De ser ratificado, se enviará al Ejecutivo para su promulgación. Dado que fue una iniciativa del expresidente Donald Trump, se espera que reciba la firma presidencial, aunque esto dependerá de la situación política y económica vigente.
