En Sudamérica, más de 5,000 animales silvestres han sido decomisados en un preocupante contexto de delitos ambientales que afecta a países como Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia y Brasil. La deforestación, el tráfico de especies y la minería ilegal están causando estragos en la biodiversidad y en los ecosistemas de la región.
Cada acción humana, desde la inadecuada clasificación de residuos hasta la captura de fauna, tiene un impacto significativo en el medio ambiente. La minería ilegal, por ejemplo, ha destruido casi 1,500 hectáreas de selva en la zona del río Punino, Napo, con el 90% de esta deforestación ocurriendo fuera de las áreas autorizadas para estas actividades.
Según un informe de la Wildlife Conservation Society (WCS), en el primer semestre de 2022 se registraron 5,368 decomisos de animales silvestres en los mencionados países. Este alarmante número abarca 183 especies, incluidas aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces, que son objeto del comercio ilegal de fauna silvestre.
El análisis de MapBiomas Amazonía indica que en los últimos 39 años se han perdido más de 88 millones de hectáreas de bosque en la Amazonía. Las imágenes satelitales muestran que entre 1985 y 2023, el uso de suelo para minería ha aumentado un 1,063%, para agricultura un 598%, y para ganadería un 298%.
Aunque existen sanciones para estos delitos, como penas de 16 a 20 años de prisión por minería ilegal y hasta tres años por tráfico de vida silvestre, el daño al medio ambiente continúa en aumento. Marcelo Cabrera, docente de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), enfatiza que se requieren acciones radicales para detener el avance de la minería y que es vital fortalecer la educación ambiental para erradicar el tráfico de especies.
Diego Peña, de la Universidad Ecotec, añade que es esencial mejorar la vigilancia y sanción, así como ofrecer alternativas económicas sostenibles a las comunidades locales. También aboga por la legalización de la minería artesanal con un enfoque técnico y ambiental.
Ambos académicos coinciden en que las leyes más estrictas no son suficientes por sí solas; se necesita crear conciencia sobre la importancia de la biodiversidad y fomentar la cooperación internacional.
Cambio climático y sus consecuencias
Cabrera advierte que el cambio climático ha llegado a un punto crítico, donde algunos efectos ya no pueden revertirse. Las altas temperaturas, el deshielo de glaciares y la pérdida de biodiversidad son consecuencias palpables que seguirán afectándonos. Sin embargo, es posible mitigar sus impactos mediante la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la transición hacia energías renovables.
Un estudio indica que el 84% de los ecuatorianos percibe una falta de gestión ambiental adecuada. Para abordar esta crisis, Cabrera propone drásticas reducciones en el uso de combustibles fósiles y un cambio hacia prácticas más sostenibles en el hogar.
Peña refuerza la idea de que la mitigación de impactos es la única opción viable. La adopción de tecnologías más eficientes y la protección de los sumideros de carbono, como bosques y océanos, son cruciales. Además, acuerdos internacionales como el Acuerdo de París son esenciales, aunque a menudo chocan con las diferencias en las políticas de desarrollo entre países.
Calidad del clima
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el cambio climático, junto con los incendios forestales y la contaminación del aire, conforma un ciclo vicioso que agrava la salud de los ecosistemas y la agricultura. Este organismo ha reportado que la contaminación atmosférica causa más de 4.5 millones de muertes prematuras al año.
El informe de la OMM destaca que las tendencias observadas en 2023, como olas de calor y sequías, continuaron en los primeros meses de 2024, aumentando el riesgo de incendios y contaminación. Ko Barrett, secretaria general adjunta de la OMM, subraya la necesidad de la ciencia y la investigación interdisciplinarias para encontrar soluciones efectivas.

