Machala, El Oro – La violencia sin freno ha golpeado nuevamente a la provincia de El Oro, dejando una escena de terror y desolación en Puerto Bolívar. La noche del sábado, Luis Miguel Franco Angulo, conocido como «Concha», de 30 años, fue brutalmente asesinado frente a su hijo de tan solo cuatro años y su primo. El crimen, que ocurrió a pocas cuadras de su vivienda, ha conmocionado a la comunidad y generado una ola de indignación.
Franco Angulo, quien regresaba de comprar en una tienda cercana, se encontraba en una videollamada con su esposa en el momento del ataque. Iba junto con su pequeño hijo y su primo cuando fueron interceptados por varios hombres en moto. Estos sicarios, sin mediar palabra, abrieron fuego indiscriminadamente contra Luis Miguel, disparándole en múltiples ocasiones hasta arrebatarle la vida. La presencia de su hijo, testigo presencial de la atrocidad, añade una capa de horror inimaginable a este suceso.
Este tipo de crímenes, perpetrados con total impunidad y a la vista de inocentes, reflejan la grave escalada de violencia que azota a la provincia de El Oro y, en particular, a Machala y sus zonas aledañas como Puerto Bolívar. La audacia de los sicarios, que operan a plena luz del día o en horas tempranas de la noche, sembrando el terror en las calles, es una constante que desafía a las autoridades. La ejecución de un hombre frente a su hijo no solo es un acto de extrema crueldad, sino que deja secuelas psicológicas imborrables en el menor.
Aunque la nota no detalla los posibles motivos detrás del asesinato de «Concha», este tipo de modus operandi, con sicarios en moto y múltiples disparos, suele estar asociado a ajustes de cuentas entre bandas criminales o retaliaciones por actividades ilícitas. La Policía Nacional de Machala ha iniciado las investigaciones pertinentes para identificar a los responsables de este crimen y llevarlos ante la justicia. La comunidad espera una respuesta rápida y contundente para evitar que la impunidad siga alimentando la violencia.
La seguridad en Puerto Bolívar y sus alrededores se ha convertido en una preocupación constante para sus habitantes. Los líderes comunitarios y las familias claman por mayor presencia policial, estrategias más efectivas para combatir el sicariato y el crimen organizado, y la protección de los niños, quienes se están convirtiendo en víctimas colaterales de esta ola de violencia.
El asesinato de Luis Miguel Franco Angulo es un recordatorio doloroso de la vulnerabilidad de los ciudadanos frente a la delincuencia. La sociedad exige justicia para «Concha» y, sobre todo, medidas urgentes para garantizar que ningún otro niño tenga que presenciar un acto tan traumático como el que sufrió su hijo de cuatro años. La lucha contra el crimen organizado es una prioridad nacional que requiere un esfuerzo coordinado y sin tregua.
