Henry Kronfle, quien asumió la presidencia de la Asamblea Nacional el 17 de noviembre de 2023, está a punto de dejar su cargo para postularse a la presidencia del país en las elecciones del 9 de febrero de 2025. Su gestión ha sido objeto de debate entre legisladores y analistas, quienes la consideran «estratégica» pero también marcada por el predominio de sus intereses políticos sobre el mandato popular que lo eligió hasta mayo de 2025.
A lo largo de casi once meses, Kronfle, que llegó al cargo con el apoyo de una coalición que incluía al Partido Social Cristiano (PSC), Revolución Ciudadana (RC) y Acción Democrática Nacional (ADN), ha experimentado un cambio en su relación con el Ejecutivo. Inicialmente, su cercanía con el presidente Daniel Noboa facilitó la aprobación de cinco leyes urgentes. Sin embargo, más tarde fue criticado por el exviceministro Esteban Torres, quien lo acusó de formar parte de una mayoría “anti-Noboa” que buscaba un conflicto de poderes.
A pesar de que en 2021 se esperó que Kronfle asumiera la presidencia, la oportunidad no se concretó debido a un desacuerdo entre su partido y otros movimientos políticos. Según el analista político Giuseppe Cabrera, el PSC optó por Kronfle para recuperar visibilidad en un contexto de desgaste partidario, buscando fortalecer su bancada para la legislatura 2025-2029.
Cabrera señala que la decisión de dejar la presidencia tan pronto podría ser imprudente, pues el PSC aún tenía oportunidades para aprovechar su posición en la Asamblea. Con la salida de Kronfle, la actual primera vicepresidenta Viviana Veloz asumirá la presidencia interina, mientras que Otto Vera y Gabriel Bedón son los favoritos para ocupar la primera vicepresidencia que dejará vacante Veloz.
Evaluación de la gestión de Kronfle
Varios analistas, incluyendo a Cabrera, califican la gestión de Kronfle como regular, destacando su habilidad para defender los intereses de su partido y ganar espacios tanto en el interior de las comisiones como en instituciones clave, como el Consejo de la Judicatura. Aun así, se critica su incapacidad para gestionar conflictos internos y su dependencia del correísmo, lo que limitó su flexibilidad en el uso de alianzas estratégicas.
El asambleísta Jorge Peñafiel, del movimiento Construye, añade que la presidencia de Kronfle fue influenciada por intereses momentáneos, lo que llevó a su bancada a ser desplazada de comisiones clave. Esto, a su juicio, fue un reflejo de un «pacto de impunidad» que priorizó ciertas agendas políticas por encima de una estrategia más coherente.
La asambleísta de ADN, Nathaly Farinango, resalta que, al inicio de su presidencia, Kronfle ayudó a garantizar la gobernabilidad, lo cual se tradujo en un respaldo ciudadano significativo a la Asamblea. Sin embargo, también señala que su enfoque se desvió hacia intereses personales al postularse para la presidencia, lo que podría haber perjudicado el cierre del periodo legislativo.
El legislador Lenín Barreto, de la Revolución Ciudadana, critica que la agenda de Kronfle no abordó adecuadamente las necesidades legislativas del país, particularmente en reformas cruciales para la gobernabilidad. Aun así, reconoce la aprobación de más de 20 proyectos de ley durante su gestión.
Preparativos para la candidatura
En las últimas semanas, Kronfle ha intensificado su actividad política, balanceando su tiempo entre las sesiones de la Asamblea y encuentros con distintos sectores. Recientemente, se reunió con taxistas en Guayaquil para discutir sus preocupaciones y socializar un proyecto de ley relacionado con la eliminación de radares de velocidad.
Con su nueva estrategia electoral, Kronfle ha actualizado sus redes sociales para reflejar su candidatura a la presidencia. Su inscripción está programada para el 2 de octubre, junto a Dallyana Passailaigue como compañera de fórmula. Esta vez, el PSC busca presentar un binomio de candidatos formados en sus propias filas, a diferencia de las elecciones anteriores en las que apoyó a candidatos externos.
