Petro, de 62 años, sacudió la historia política de Colombia al convertirse en el primer líder de izquierda, crítico del modelo económico gobernante y alejado de la clase política tradicional en llegar al poder.
Es que él es un hombre de origen popular que fue guerrillero, que no pertenece a la élite bogotana y que ha militado desde siempre en partidos políticos de izquierda, es decir: Petro es todo lo contrario a la tradición política colombiana que ha gobernado el país desde hace décadas.
Y como si fuera poco logró llegar al poder de la mano de Francia Márquez, una mujer afrocolombiana que representa la lucha colectiva por la igualdad y que conquistó los votos de la Colombia diversa que se ha sentido excluida desde siempre.
Su gran promesa de campaña es hacer profundas reformas políticas, económicas y sociales que lleven a Colombia, un país violento y desigual, a la paz y la equidad. «Al camino de la vida y del amor», suele decir.

Introvertido y rebelde intelectual.
La de Gustavo Petro Urrego no es la historia de un colombiano cualquiera, pero sí la de un colombiano común.
Nació en una familia de clase media baja en un pequeño pueblo de la sabana del Caribe, tierra de ganado y algodón. Su padre era profesor un colegio y su madre, militante de un partido nacionalista.
El mayor de tres hermanos, Petro es descrito como un joven tímido, vestido con colores oscuros, que se dedicó a los libros.
A pesar de ser costeño, Petro parece del altiplano andino: es serio, introvertido, desconfiado.
Una paradoja cultural que él mismo ha atribuido a su corriente política: «Ha dicho que a la izquierda colombiana, ‘amargada y acartonada’, habría que meterle ‘mucho Caribe’ y darle un sacudón para que pueda entender su propia sociedad», se lee un perfil de La Silla Vacía.
Cuando aún era niño, sus padres se mudaron a Zipaquirá, un pueblo al norte de Bogotá.
Petro estudió en un colegio público gestionado por curas al que también atendió el escritor, también costeño, Gabriel García Márquez, una de sus grandes influencias.

El alias insurgente de Petro era «Aureliano», en honor al coronel que protagoniza «100 años de soledad», la novela insigne de García Márquez que el político cita en cada cierre de discurso, cuando habla de «las generaciones condenadas a 100 años de soledad que tendrán una segunda oportunidad».
Petro empezó su militancia en Zipaquirá. Primero como adolescente curioso que iba a reuniones sindicales y luego como concejal e insurgente. A los 17 años entró a una guerrilla urbana, nacionalista y socialdemócrata: el Movimiento 19 de abril (M19).
Viajaba con frecuencia a Bogotá, donde estudió Economía, becado, en una universidad privada, el Externado.
En 1985, cuando el M19 se preparaba para tomar el Palacio de Justicia, acción en la que murieron al menos 101 personas, Petro fue arrestado, lo llevaron a unas caballerías del ejército en Bogotá y, según él, lo torturaron.
Dos años después fue puesto en libertad y continuó su militancia en varias regiones del país hasta que volvió a ser detenido. Pero, en 1990, el M19 se desmovilizó.
Petro, entonces, fue electo representante a la Cámara de Representantes por Cundinamarca, la sabana andina donde está Zipaquirá.
Lo amenazaron y, a sus 34 años, salió por primera vez del país.

«La tercera es la vencida», es el refrán perfecto para Gustavo Petro, quien después de haberse postulado a la presidencia en 2010 y de haber estado cerca de conseguirla en 2018, cuando perdió contra Iván Duque, finalmente resultó electo el 19 de junio.
En la primera vuelta, Petro se enfrentó a cinco candidatos más y logró sumar 8,5 millones de votos que lo posicionaron como el ganador, teniendo que enfrentarse en segunda vuelta a Rodolfo Hernández quien obtuvo casi 6 millones.
Y después de un remate de campaña muy reñido durante la segunda vuelta, Petro consiguió más de 11,2 millones de votos. Un resultado que lo convierte en el presidente más votado de las historia del país: ganó un 50,49% de los votos frente a los 47,26% de Hernández.
Pero no solo logró el triunfo, sino que además consiguió la mayor votación en las elecciones con la participación más alta desde 1998, según informó la Registraduría Nacional.
