Goleada 8-0 de Aucas a Delfín SC reabre el debate: ¿la Liga Ecuabet pierde competitividad con 16 equipos?

DEPORTES

La Liga Ecuabet 2025 enfrenta un nuevo cuestionamiento sobre su nivel competitivo tras la histórica goleada de 8-0 de Aucas a Delfín SC, registrada durante la fecha 5 del segundo hexagonal del torneo. El marcador, el más amplio desde 2019 —año en que la Liga Pro asumió la organización del campeonato ecuatoriano—, ha reavivado el debate sobre si mantener 16 equipos en la Serie A contribuye realmente al crecimiento del fútbol nacional.

Mientras clubes como Independiente del Valle, con 73 puntos, pelean el título desde el hexagonal superior, otros como Vinotinto FC apenas suman 31 unidades y luchan por no descender. Esta diferencia de rendimiento ha puesto en evidencia la creciente desigualdad entre plantillas, presupuestos y calidad de juego dentro del torneo.

Tras la goleada sufrida, Delfín SC anunció la renuncia de su técnico, Patricio Urrutia, quien afirmó que “después de un 8-0, algo debía cambiar”. Su salida reflejó la tensión que viven los clubes con menos recursos, incapaces de sostener el ritmo competitivo de los grandes.

El formato actual del campeonato —una primera fase todos contra todos y una segunda dividida en hexagonales y cuadrangular de descenso— es visto por varios especialistas como un sistema que amplía las brechas en lugar de equilibrarlas.

En diálogo con Diario El Universo, los periodistas Alfonso “Pocho” Harb (Radio Centro, Marca 90) y Andrés Román (La Radio Redonda, Pública FM) coincidieron en que la estructura de 16 equipos afecta la calidad del espectáculo y la sostenibilidad económica de los clubes.

No debería tener 16 equipos, son demasiados. Mientras más equipos haya, menos dinero se reparte por derechos de televisión o publicidad. Es preferible tener menos clubes, pero más sólidos”, explicó Harb.

Román, por su parte, argumentó que el tamaño del país no justifica un torneo tan amplio. “Ecuador es un país pequeño, y aumentar equipos responde más a intereses comerciales que deportivos. Eso hace que muchos queden a mitad de tabla sin pelear nada”, sostuvo.

Harb agregó que la falta de hinchada en varios clubes reduce el interés del público y afecta el rating televisivo. “Si no juegan los equipos grandes, nadie sintoniza los partidos. Entonces, ¿para qué mantener 16 equipos solo por llenar fechas?”, cuestionó.

Ambos comunicadores coincidieron en que la comparación con ligas como la Argentina o Brasil no es justa, ya que allí existen mayores recursos, más infraestructura y un universo de jugadores que permite sostener torneos amplios sin perder nivel competitivo.

El debate también incluye posibles reformas: Harb propone que la Serie A vuelva a tener entre 10 y 12 equipos, lo que haría los partidos más equilibrados, mientras Román sugiere retomar el sistema de dos hexagonales, utilizado en años anteriores, para aumentar la competitividad y fortalecer la Serie B, hoy afectada por la falta de recursos y visibilidad.

Con menos equipos se jugarían 22 fechas por etapa, más finales, lo que cubriría casi 11 meses de competencia sin perder ritmo ni calidad”, detalló Harb, quien además considera que los puntos deberían reiniciarse al iniciar los hexagonales, con bonificaciones para los mejores clasificados, tal como se hacía antes.

Román respaldó esa idea, destacando que el formato anterior permitía mantener la emoción hasta las últimas fechas. “Aunque Independiente del Valle esté fuerte, con bonificaciones Liga o Barcelona también podrían pelear el título”, apuntó.

En cuanto al ascenso desde la Serie B, Harb enfatizó la necesidad de reforzar los estándares deportivos de los clubes que llegan a la máxima categoría. “No hay suficientes jugadores de nivel para repartir entre 16 equipos; con menos clubes, el torneo sería más justo y atractivo”, reiteró.

A pesar de los contrastes presupuestarios, Román reconoció el mérito de proyectos más modestos como Leones o Guayaquil City, que han apostado por la formación de jugadores y la sostenibilidad. “Son procesos que aportan valor en sus provincias y ayudan a mantener vivo el interés regional”, concluyó.

Los especialistas coinciden en que una revisión estructural es urgente. Reducir el número de equipos, reformar el formato competitivo y fortalecer la Serie B podrían devolver al campeonato ecuatoriano la paridad y el espectáculo que los aficionados demandan.

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