El 4 de septiembre marcará el fin de una era para General Motors en Ecuador. La planta ensambladora de GM OBB, ubicada en el norte de Quito, cesará su operación después de más de cuatro décadas de actividad. Esta fecha simboliza el cierre definitivo de la planta, que se ha convertido en un pilar de la industria automotriz ecuatoriana, siendo la última oportunidad de ver la D-Max, el modelo más vendido del país, ensamblada localmente.
Durante una visita exclusiva a las instalaciones, se pudo observar el ambiente de trabajo lleno de nostalgia y dedicación. Aunque los sentimientos de tristeza por el cierre son palpables, los empleados se mantienen enfocados en sus tareas, con la intención de dar lo mejor de sí hasta el último momento.
La planta ha sido un ejemplo de producción meticulosa, donde cada pieza se ensambla con precisión. Los motores, importados desde Tailandia, constituyen el 78% de los componentes de la D-Max, mientras que el 22% restante son fabricados en Ecuador, incluyendo ventanas, baterías y asientos, según explica Juan Fernando Reinoso, líder de Comunicación de General Motors Ecuador. Los trabajadores conocen a fondo cada etapa del ensamblaje, lo que garantiza la calidad de cada unidad.
En sus días de mayor auge, en 2015, General Motors Ecuador contaba con unos 2,000 empleados y producía 248 vehículos diarios. Sin embargo, debido a factores como la crisis económica global y la entrada de nuevas marcas al mercado, la planta se vio afectada. Actualmente, la planta emplea a cerca de 400 personas, con 280 en la manufactura, y su producción ha disminuido a 46 unidades diarias. Esta reducción ha llevado a una subutilización de la capacidad, con solo un 13% en uso.
La decisión de cerrar la planta responde a una estrategia empresarial, aunque esto no significa el fin de Chevrolet en Ecuador. «El cierre de la planta no implica que Chevrolet dejará de operar en el país. La marca seguirá ofreciendo sus modelos y servicios posventa», aclara Reinoso. A partir de enero hasta principios de septiembre, se fabricarán 8,200 unidades de la D-Max para cubrir la demanda nacional hasta finales de 2024 e inicios de 2025.
A los trabajadores se les ha informado con anticipación sobre el cierre y se les ofrecerá apoyo para reubicarse en el mercado laboral, iniciar sus propios negocios o jubilarse, según corresponda. Pablo Lagla Taipe, uno de los empleados más veteranos, con 23 años en la empresa, expresa su tristeza por el cierre, pero también agradece el apoyo recibido a lo largo de su carrera.
Jéssica Íñiguez, una operaria de producción con dos años en la empresa, destaca que el entorno laboral ha sido inclusivo, promoviendo la participación femenina en un sector tradicionalmente masculino. Ella y sus colegas están comprometidos a mantener la calidad hasta el último vehículo ensamblado.
La planta de GM OBB, que comenzó a operar en 1975, ha producido un total de 887,297 vehículos a lo largo de su historia. Tras el cierre, el proceso incluirá el apagado gradual de equipos y la venta de maquinaria a otras plantas de GM en Brasil, así como a través de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae). Los equipos obsoletos serán desechados, y el terreno donde se encuentra la planta también será puesto en venta.

