La posible presencia del hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense raza 4 tropical (Foc R4T) en Ecuador mantiene en alerta al sector bananero, uno de los pilares económicos del país. Expertos advierten que una afectación del 10 % de los cultivos podría traducirse en pérdidas anuales superiores a $366 millones, un impacto sin precedentes a nivel mundial.
Según estimaciones de la FAO, antes de la llegada del hongo a América Latina en 2019, los países que ya enfrentaban el Fusarium registraban pérdidas de unos $277 millones. Sin embargo, Ecuador —el principal exportador de banano del planeta— podría sobrepasar esas cifras debido a la magnitud de su industria y la alta dependencia socioeconómica del sector.
Durante el evento Banana Time, realizado la semana pasada en Guayaquil, Antonio Bustamante, gerente técnico de la empresa Mikroo (Bioinsumos), explicó que el Fusarium R4T representa una amenaza estructural para la economía ecuatoriana. “Si el 10 % de las 180.965 hectáreas cultivadas se viera afectado, se dejarían de producir alrededor de 722.000 toneladas anuales”, advirtió.
Ecuador cuenta actualmente con 190.381 hectáreas de banano, 160.262 de plátano y 5.861 de orito, sumando un total de 356.504 hectáreas dedicadas a las musáceas. Cada año, el país exporta aproximadamente 6,5 millones de toneladas métricas de banano a 87 países, generando ingresos entre $3.500 y $4.200 millones.
Bustamante destacó que la complejidad del cultivo hace que el impacto sea más profundo que en cualquier otro país: “El efecto que tendría aquí ningún país en el mundo lo tiene. Nuestro sistema productivo está tan interconectado que una reducción del 10 % afectaría a toda la cadena económica”.
El especialista también señaló que por cada hectárea de banano trabaja al menos una persona, por lo que una afectación del 10 % podría significar la pérdida de 25.000 empleos directos y 37.500 indirectos. “En zonas como Quevedo, muchas fincas bananeras ya se han transformado en cultivos de palma, que demandan apenas una décima parte de la mano de obra”, detalló.
El impacto no se limita al campo. Bustamante recordó que el 60 % de los fletes de transporte en la provincia de Los Ríos proviene del banano, lo que implica que transportistas, comerciantes y servicios asociados también sufrirían una fuerte reducción de ingresos. En total, alrededor del 17 % de la población ecuatoriana (2,5 millones de personas) está vinculada directa o indirectamente con la cadena productiva del banano.
Aunque los casos confirmados del Fusarium R4T aún no han sido oficialmente declarados, el experto insistió en la necesidad de reforzar la trazabilidad, las sanciones legales y las medidas de bioseguridad. “Lo más importante es oficializar lo antes posible la presencia o no del hongo y actuar con base en evidencia científica”, sostuvo.
El exministro de Agricultura y Ganadería, Alfredo Saltos Guale, advirtió que un brote del Foc R4T sería comparable con la crisis provocada por el Fusarium raza 1 o ‘mal de Panamá’, que en la década de 1960 eliminó completamente la variedad Gros Michel, reemplazada posteriormente por la Cavendish, hoy amenazada por la nueva cepa. “En aquella época la desaparición fue total; hoy sería igual o peor, porque no tenemos una variedad sustituta lista”, alertó Saltos.
De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), el Fusarium raza 1 causó pérdidas superiores a $2.400 millones en América, afectando gravemente a Ecuador. El exministro recordó que, actualmente, una hectárea de banano tecnificada cuesta no menos de $25.000, frente a los $1.500 de hace seis décadas. “La destrucción sería fatal. Se perdería 1,5 hombres por hectárea; la migración sería incuantificable”, señaló.
Saltos recomendó fortalecer las medidas de bioseguridad e invertir en investigación de variedades resistentes. Citó como ejemplo el caso de Brasil, donde se han desarrollado líneas de banano con mayor tolerancia al Fusarium. “Solo falta comenzar a probarlas en nuestro medio”, concluyó.
La amenaza del Fusarium R4T se cierne sobre un sector que representa no solo una fuente clave de divisas, sino también el sustento de millones de familias ecuatorianas. Los expertos coinciden en que la prevención y la acción temprana son la única barrera para evitar una crisis agrícola y social de gran magnitud.

