El viernes 16 de agosto de 2024, una dramática operación de asalto se llevó a cabo en la cárcel IK-19 de Volgogrado, Rusia, después de que un grupo de presos, identificados como miembros del Estado Islámico, se amotinaran y tomaran como rehenes a varios guardias penitenciarios. La intervención de las fuerzas especiales tuvo lugar varias horas después de que se reportara el motín en la mañana.
Medios de comunicación rusos informaron que se escucharon disparos provenientes del penal mientras las fuerzas de seguridad ejecutaban el asalto. El canal de noticias Mash reportó que una brigada adicional de emergencias médicas fue enviada al lugar para atender cualquier herido.
De acuerdo con el canal Baza, durante la operación un miembro del grupo terrorista falleció y otros dos resultaron heridos. El canal Shot añadió que uno de los reclusos amotinados estaba portando un chaleco explosivo, pero no logró detonar el dispositivo.
Durante el asalto, las autoridades lograron rescatar a un empleado de la prisión que había sido tomado como rehén. Los reclusos que iniciaron el motín habían demandado un rescate de 2 millones de dólares y un helicóptero para trasladarse a Georgia, lo que elevó la gravedad del incidente a niveles críticos.
La magnitud de la crisis llevó al presidente ruso, Vladimir Putin, a convocar una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Rusia. En este encuentro, Putin recibió informes detallados del Ministro del Interior, así como de los líderes de la Guardia Nacional y de los servicios penitenciarios, para evaluar la situación y coordinar la respuesta.
Este incidente destaca la creciente preocupación sobre la seguridad en las instalaciones penitenciarias rusas y la amenaza persistente de grupos extremistas dentro de las cárceles.

