La Fiscalía General de Ecuador concluyó su alegato de cierre en el juicio contra 21 de los 30 procesados en el caso Metástasis, un complejo caso de delincuencia organizada relacionado con el narcotráfico. En una audiencia que inició el 21 de octubre de 2024, el fiscal general subrogante, Wilson Toainga, presentó pruebas contundentes que, según él, demuestran la implicación de los acusados en una red criminal dirigida por Leandro Norero, alias «Patrón», quien fue asesinado en octubre de 2022. Las pruebas incluyeron 33 testigos peritos y 73 documentos, además de información obtenida de los teléfonos de los miembros de la organización.
El alegato de cierre y la presentación de pruebas
El 19 de noviembre de 2024, Toainga expuso los elementos de prueba en un alegato de cuatro horas, durante el cual detalló cómo la organización liderada por «Patrón» operaba en múltiples áreas del sistema judicial, incluyendo la manipulación de fallos judiciales y el acceso a información confidencial. «Este caso ha mostrado cómo la delincuencia organizada se infiltra en distintas instituciones del Estado, buscando protección y operando con la certeza de que su corrupción no será descubierta», expresó Toainga al iniciar su intervención.
El caso Metástasis ha revelado cómo esta estructura criminal, también conocida como «empresa criminal», logró penetrar el sistema judicial de Ecuador a través de sobornos y otras prácticas ilícitas. El fiscal destacó que la investigación ha demostrado cómo los miembros de esta red no solo operaban dentro del narcotráfico, sino que también buscaban obtener favores judiciales y beneficios en el ámbito penitenciario.
Pruebas claves del caso Metástasis
Una de las pruebas más relevantes fue la información obtenida de los teléfonos de Leandro Norero, quien coordinaba los movimientos ilegales de la organización. A través de la pericia del experto Jorge Collaguazo, se presentaron 14 días de conversaciones, videos, imágenes y otros registros digitales que detallaban las operaciones de la banda y su influencia sobre figuras clave del sistema judicial y otros sectores gubernamentales.
Toainga también destacó la importancia de los colaboradores dentro de la estructura, como el exjuez de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) Wilman Terán, alias «Diablo», quien desempeñó un papel crucial en la organización. Otros implicados incluyen abogados, exfuncionarios públicos y exjueces que facilitaron las actividades ilícitas de la banda.
La estructura criminal y sus líderes prófugos
De los 21 procesados en esta etapa, algunos líderes clave como Cristian Giovanni R. M., alias «Globalpax», y Fabián Gilmar C. B., alias «Yankee», se encuentran prófugos. Sin embargo, el único líder que está siendo juzgado en esta audiencia es Xavier Alexander N. A., alias «Novita» o «Novi», quien se desempeñaba como abogado en libre ejercicio.
La Fiscalía explicó que, a pesar de la huida de varios miembros de la organización, la evidencia presentada permite atribuir responsabilidades claras a los acusados que sí han llegado a la audiencia. La participación de estos procesados se sustenta en su involucramiento directo en las actividades delictivas, que incluyen narcotráfico, manipulación judicial y corrupción dentro de diversas entidades del Estado.
El contexto de la investigación y la solicitud de sentencia
Durante la audiencia, Toainga presentó la teoría de cómo la estructura liderada por Norero operaba, detallando cómo los líderes y colaboradores trabajaban en conjunto para asegurar que las operaciones del grupo continuaran a pesar de las intervenciones de las autoridades. En su alegato de cierre, solicitó una sentencia ejemplar para los 21 acusados, quienes enfrentan cargos bajo el artículo 369 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que tipifica la delincuencia organizada.
El juicio ha implicado más de 18 jornadas de audiencia, y los jueces de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), Mercedes Caicedo, Marco Rodríguez y Pablo Loaiza, deberán ahora deliberar sobre la sentencia, basándose en el análisis de las pruebas presentadas y los testimonios de los expertos.
Repercusiones del caso Metástasis
El caso Metástasis no solo ha destapado una red de corrupción en el sistema judicial ecuatoriano, sino que también ha puesto en evidencia los riesgos de infiltración de organizaciones criminales en el aparato estatal. La Fiscalía ha dejado claro que este tipo de estructuras representan una amenaza seria para la seguridad y la justicia en el país, ya que operan con impunidad al tener acceso a recursos y protección dentro de las instituciones gubernamentales.
