Este domingo, 1 de diciembre, el XIX Festival del Mango, que tuvo lugar en el Jardín Botánico de Guayaquil, atrajo a familias, grupos de amigos y turistas extranjeros, quienes disfrutaron de una jornada llena de sabor, cultura y tradición. La feria, que comenzó el jueves 28 de noviembre y se extendió hasta el domingo, celebró el inicio de la temporada del mango en la Costa ecuatoriana.
El evento, que se ha convertido en un referente de la gastronomía y el turismo local, ofreció a los visitantes una variada gama de productos elaborados con mango, como mermelada, tortas, jugos y el clásico mango picado. Además, el público pudo disfrutar de encurtidos de mango y otras preparaciones innovadoras que sorprendieron a los asistentes.
Johanna Chiquito, administradora del Jardín Botánico, destacó que esta edición del festival se enfocó en resaltar las distintas variedades de mango ecuatoriano, como el Tommy, Keitt, Ataúlfo, Reina y Manzana, entre otros. Según Chiquito, los primeros días fueron visitados principalmente por grupos escolares, quienes aprovecharon para recorrer el jardín y aprender más sobre las especies de mangos y otras plantas nativas de la región. Este fin de semana, el evento contó con la presencia de familias y grupos de amigos, lo que contribuyó a una mayor interacción y disfrute.
El Festival del Mango también sirvió de plataforma para emprendedores locales, quienes ofrecieron productos innovadores inspirados en esta fruta tropical. Entre las ofertas más destacadas estuvo el hot dog especial con salsa de mango, presentado por Kevin Espinoza, de Nicolás Fast Food. Espinoza destacó que la mezcla dulce del mango con el hot dog fue un éxito entre los asistentes, señalando que fue la primera vez que se presentó este platillo en el evento. También se ofrecieron micheladas con mango y maracumango, un cóctel que rápidamente ganó popularidad por su toque tropical.
Alice, otra emprendedora, presentó una variedad de preparaciones con mango, incluyendo tortas y encurtidos con grosella, que brindaban un sabor agridulce y refrescante. “Estamos muy contentos por la aceptación que hemos tenido. Es maravilloso ver cómo las familias disfrutan de estas preparaciones, que representan nuestra identidad costeña”, comentaron los organizadores del puesto.
Además de la gastronomía, el festival incluyó un mercado artesanal, donde los asistentes pudieron adquirir productos como bisutería y plantas. También se ofrecieron charlas educativas sobre la flora local y recorridos guiados para observar las especies endémicas de Guayaquil. Los más pequeños pudieron disfrutar de actividades interactivas mientras sus familias recorrían los senderos del Jardín Botánico y admiraban el florecimiento de las orquídeas, una de las principales atracciones del lugar.
Durante el evento, también se ofreció la venta de mango en fundas, con precios accesibles desde $1 por más de cinco unidades. Esta venta fue especialmente popular entre los asistentes que querían llevarse a casa la frescura del mango ecuatoriano.
El XIX Festival del Mango no solo celebró la rica variedad de esta fruta tropical, sino también la cultura y el espíritu de comunidad que caracteriza a Guayaquil. Familias, amigos y turistas de todas partes del mundo disfrutaron de un ambiente festivo mientras aprendían sobre las tradiciones gastronómicas y naturales de la región.

