En diversas zonas de Guayaquil, los residentes de edificios de varios pisos están experimentando serias dificultades debido a los cortes de energía eléctrica, que afectan su rutina diaria. Estos cortes, que duran entre diez y catorce horas, han generado inconvenientes, especialmente en edificios de nueve a 28 pisos, donde los ascensores no funcionan debido a la falta de luz.
Alberto, el portero de un edificio en la calle Córdova y Mendiburo, ubicado en el centro de la ciudad, se prepara cada día para los cortes de luz, apagando los ascensores aproximadamente 15 minutos antes del horario programado para evitar daños. «Ayer llegaron con la abuelita. Ella vive en el octavo piso, pero debido a que no había luz, la llevaron a dormir a otra casa. ¡¿Cómo va a subir tanto?!», comentó uno de los vecinos, reflejando el malestar que genera la falta de energía en los edificios.
Los ascensores se convierten en un problema grave cuando los cortes de luz se adelantan de manera inesperada, dejando a varios residentes atrapados. El portero detalló que, en varias ocasiones, los cortes han ocurrido antes de lo previsto, lo que ha provocado que los habitantes queden atrapados dentro de los ascensores. «A veces cortan una hora antes de lo esperado, y nos ha tocado rescatar a los que se quedan dentro», explicó Alberto, quien también mencionó que se han adoptado medidas preventivas, como el uso de linternas recargables en cada piso, aunque la luz dura solo unas pocas horas.
En otras zonas de la ciudad, como las calles República de Guayaquil y Pedro Cabo, los residentes también se ven obligados a adaptarse a los cortes de luz. María Fernanda, propietaria de un local de accesorios y maquillaje en esa área, comentó que varios vecinos suben al menos diez minutos antes de las 5:00 p. m. para asegurarse de que el ascensor funcione antes del corte. Además, en algunos casos, los residentes suben en grupo para evitar el esfuerzo físico de las escaleras, especialmente en personas mayores que se sienten agotadas al subir varios pisos.
En sectores como Aguirre y Rumichaca, los residentes también enfrentan desafíos al subir a pie, utilizando linternas o la luz de los celulares para recorrer las oscuras escaleras. «Mi hija les dice ‘las escaleras del terror’, porque nos toca subir a oscuras cuando salimos a comprar algo que se nos olvidó», relató Gloria, una residente de la zona. La oscuridad y la falta de ascensores operativos complican aún más la situación, especialmente en la noche.
Un ejemplo aún más extremo se encuentra en el edificio Forum, ubicado en la zona de Vélez entre Pedro Moncayo y 6 de Marzo, frente al parque Centenario. Los residentes de este inmueble, que cuenta con hasta 28 pisos, enfrentan verdaderos retos cuando los cortes de luz ocurren, ya que deben subir y bajar escaleras durante largos periodos de tiempo. «Los que viven en los pisos más altos tardan entre 15 y 30 minutos en bajar, y si tienen niños, se les hace mucho más difícil», comentó uno de los trabajadores del lugar.
Sin embargo, no todos los edificios están tan afectados por estos cortes. Algunos edificios modernos, como la torre médica Xima, ubicada en la zona de la Kennedy, cuentan con plantas eléctricas que permiten mantener operativos los ascensores y otros servicios esenciales, incluso durante los cortes de luz. Lo mismo ocurre en los edificios de Puerto Santa Ana, donde los generadores aseguran el funcionamiento de las áreas comunes y los ascensores, lo que representa un alivio para los residentes y visitantes.
Además, en el área de Arcos Plaza, en Samborondón, varios edificios también están equipados con generadores que permiten el funcionamiento de los ascensores y otros servicios clave en cada piso, minimizando el impacto de los cortes eléctricos.

