La historia de Mai, una niña de 12 años de Guayaquil, refleja la devastadora consecuencia del acoso escolar. Su vida cambió el pasado 21 de septiembre, cuando intentó quitarse la vida debido al hostigamiento que sufría por parte de sus compañeras de colegio. Hoy, permanece postrada en cama, alimentada por una sonda y bajo cuidados médicos permanentes.
Su tía es quien se encarga de suministrarle alimento a través de una sonda nasogástrica. La menor sufrió una encefalopatía hipóxica isquémica, un daño cerebral severo ocasionado por la falta de oxígeno, lo que le impide moverse o hablar. Estuvo quince días en cuidados intensivos antes de ser estabilizada.
“Mi hija está postrada, se alimenta por una sonda. Solo pedimos justicia”, lamentó su padre, Xavier Espinoza, quien explicó que tras revisar el teléfono desde el cual Mai se comunicaba con sus amigas, descubrieron mensajes de una compañera que la amenazaba y la extorsionaba con violencia si no le llevaba objetos al colegio.
La familia denunció el caso ante el Distrito Educativo y, posteriormente, realizaron un plantón en los exteriores del plantel particular donde estudiaba la menor. “No es el único caso. Otros padres también contaron que sus hijos sufrieron burlas y maltratos. Queremos justicia para todos”, añadió Espinoza.
Actualmente, Mai requiere medicamentos, terapias físicas, de lenguaje y ocupacionales, además de leche especial para su alimentación. Su familia adecuó un cuarto en su vivienda como sala de hospitalización y organiza actividades como bingos solidarios para cubrir los gastos médicos.
Acciones oficiales y protocolos activados
El Ministerio de Educación (Mineduc) informó que, tras conocer el caso, activó los protocolos frente a situaciones de riesgo y acoso escolar. Técnicos de la Dirección Distrital 09D24 visitaron el domicilio de la menor para brindar apoyo emocional a la familia y coordinar con el Ministerio de Salud Pública (MSP) la atención médica a domicilio.
El Mineduc también confirmó que se inició una investigación administrativa para determinar las responsabilidades del plantel educativo, mientras la Fiscalía analiza la denuncia formal presentada por los padres. Como medida preventiva, las estudiantes involucradas fueron separadas temporalmente del colegio para garantizar la seguridad de la comunidad escolar.
Expertos alertan sobre la detección temprana del acoso
El psicólogo clínico Francisco Recalde, del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, explicó que el acoso escolar suele manifestarse de forma silenciosa. “Los primeros signos son el aislamiento, el miedo de asistir al colegio, el bajo rendimiento y, en algunos casos, lesiones físicas inexplicables”, indicó.
Por su parte, la psicóloga educativa Janine Vergara destacó la importancia del diálogo. “Los padres deben crear un espacio de confianza donde el niño sienta que puede hablar sin miedo a ser juzgado. Escuchar y validar sus emociones es fundamental para prevenir tragedias”, afirmó.
El psicólogo Daniel Quinde insistió en que las instituciones deben estar atentas ante cualquier señal de violencia. “La violencia es inadmisible. Es necesario romper el silencio, actuar con rapidez y no minimizar el acoso”, advirtió.
La historia de Mai se ha convertido en un llamado urgente a reforzar la prevención, la vigilancia y el acompañamiento psicológico en los entornos educativos. Su familia, mientras tanto, mantiene viva la esperanza de una recuperación parcial y de que ningún otro niño viva una experiencia similar.

