La Gobernadora encargada de la provincia de El Oro, Carolina Carrillo, ha declarado que los recientes atentados explosivos en Machala están estrechamente ligados a la lucha territorial entre bandas criminales. Este fenómeno de violencia ha dejado como resultado un muerto y daños significativos en varias viviendas de la zona.
La Policía Nacional había recibido dos alertas sobre actividades sospechosas en las horas previas al ataque, específicamente, tres horas antes de la explosión, cuando fueron notificadas por un informante sobre individuos con cilindros de gas que podrían estar planeando un atentado. Sin embargo, el informante no proporcionó información adicional y dejó de responder a las llamadas posteriores, lo que complicó la capacidad de prevención del ataque.
Durante una reunión de seguridad, Carrillo enfatizó que los actos violentos en Machala son parte de una serie de represalias entre grupos delictivos organizados que buscan el control territorial. «Estos ataques no son aislados; forman parte de una guerra entre bandas», señaló la funcionaria.
El Coronel Juan Carlos Mafla, jefe de la Policía en la provincia, se refirió a los dos ataques explosivos que se han registrado. En particular, mencionó un operativo llevado a cabo el 30 de septiembre en el sector de Victorio Rizzo, donde se localizó una vivienda que servía como depósito de armas y municiones. Durante este operativo, fueron detenidos dos individuos con antecedentes penales. Tras el operativo, la casa quedó desocupada y se convirtió en el blanco del ataque ocurrido el martes 22 de octubre a las 20:00, que, afortunadamente, no dejó heridos.
Sin embargo, la situación se tornó trágica cuando, a las 23:30 de la misma noche, una segunda explosión en una vivienda situada en la intersección de las calles Vela y Octava Norte resultó en la muerte de Juan Carlos Gálvez Castillo, de 47 años. Gálvez perdió la vida al ser alcanzado por la explosión mientras intentaba sacar su motocicleta. La fuerza del estallido fue tan intensa que su cuerpo quedó desmembrado.
Antes de este segundo atentado, la Policía había recibido otras dos alertas alrededor de las 20:15 y 20:30 sobre personas sospechosas en la zona que merodeaban con un cilindro de gas. Sin embargo, los oficiales no encontraron nada inusual y continuaron con su patrullaje habitual.
Las primeras investigaciones indican que el artefacto explosivo pudo haber sido colocado en una vivienda deshabitada, anteriormente ocupada por una familia que había sido asesinada dos semanas antes. Durante el velorio de esta familia, la Policía llevó a cabo un operativo que resultó en la detención de ocho personas, incluyendo seis adultos y dos menores, todos en posesión de armas. Solo tres de ellos, entre los que se incluye un adulto, fueron puestos en prisión preventiva.
El Coronel Mafla reiteró que estos incidentes refuerzan la teoría de que los atentados están relacionados con la lucha de poder entre dos grupos criminales: ‘Lobos’ y ‘Lobos Box’. Estos grupos, que anteriormente estaban aliados, ahora se enfrentan por el control territorial, lo que ha desencadenado una escalada de violencia en la región.
