Explosión en clínica privada de Guayaquil genera alarma y obliga a evacuar a pacientes

SEGURIDAD

La violencia no da tregua en Guayaquil. La noche del jueves 19 de junio, un artefacto explosivo fue detonado frente a una clínica privada en el sector de Balerio Estacio, ubicado en la populosa avenida Casuarina, en el noroeste de la ciudad.

La fuerte explosión se registró cerca de las 19:00 y fue escuchada hasta cinco cuadras a la redonda, generando pánico entre pacientes, personal médico y vecinos del área. Inmediatamente después del estallido, cuerpos de emergencia y unidades tácticas de la Policía Nacional se desplazaron al lugar para controlar la situación y verificar posibles daños estructurales o víctimas.

Aunque no se reportaron heridos por la detonación, el temor obligó a evacuar de inmediato a los pacientes que se encontraban en la clínica. Varios de ellos fueron trasladados a otros centros médicos de la ciudad como medida de precaución, según informaron los organismos de socorro.

“El objetivo era claro: generar miedo e interrumpir los servicios de salud. Este tipo de atentados atentan contra la tranquilidad de los ciudadanos”, mencionó un agente que participó en la intervención.

Testigos aseguran que antes de la explosión se observó movimiento sospechoso en los alrededores. Algunos indicaron que un individuo habría lanzado el artefacto desde una motocicleta, aunque esta versión aún no ha sido confirmada oficialmente.

Las autoridades investigan si el ataque está vinculado a una red de extorsión que opera en Guayaquil. No es la primera vez que clínicas, farmacias o locales comerciales de sectores populares como Balerio Estacio se convierten en blancos de atentados con explosivos. Los denominados “vacunadores” utilizan estos actos para presionar a empresarios y profesionales a pagar sumas mensuales a cambio de supuesta protección.

En este caso, los peritos de Criminalística recogieron restos del artefacto y evidencias de la escena para determinar el tipo exacto de explosivo utilizado y si existe conexión con otros hechos similares registrados en los últimos meses.

El ataque se suma a una preocupante ola de violencia en zonas periféricas de Guayaquil, donde la delincuencia organizada ha expandido su radio de acción, utilizando métodos cada vez más agresivos y visibles para sembrar terror en la población.

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