La crisis de racionamientos eléctricos en Ecuador ha llevado a una creciente demanda de bancos de energía (power banks) en Guayaquil, donde los precios han experimentado un notable incremento. Deysi Villamarín, residente de la ciudad, decidió buscar uno de estos dispositivos tras enterarse de que el Gobierno anunciaría cortes de luz de hasta catorce horas a nivel nacional. Desde septiembre, Villamarín había considerado la compra de un banco de energía para poder conectar su rúter de internet, ya que su jornada laboral híbrida se ve afectada por los cortes programados.
Al llegar a una tienda en la Bahía, Deysi buscaba el mismo modelo que su compañero de trabajo había adquirido previamente por $35. Sin embargo, se encontró con una oferta limitada, ya que el modelo que deseaba no estaba disponible. «Quiero uno que no dañe mi rúter de wifi; me recomendaron uno de 20.000 mAh, que estaba en menos de $40, pero no lo encontré», explicó Villamarín. En su lugar, le ofrecieron bancos de energía artesanales con precios que oscilaban entre $45 y $50.
Ante la urgencia de estar conectada, Villamarín terminó comprando una batería artesanal en un local de la calle Colón. Sorprendentemente, otras dos personas también adquirieron bancos de energía en ese momento, lo que llevó a que el inventario del negocio se agotara rápidamente. Esta situación se repite en varios locales de productos electrónicos en Guayaquil. Un empleado de una tienda en la calle Chimborazo comentó que, hasta hace tres semanas, estos productos no eran tan solicitados, pero ahora han tenido que recibir pagos anticipados para asegurar las reservas, que tardarán de tres a cuatro semanas en llegar.
La escasez de estos dispositivos ha llevado a algunos locales a colocar carteles informando que el producto está agotado, así como otros artículos necesarios, como focos recargables y cables adaptadores. María Fernanda Rosero, quien viajó desde Balao para comprar un sistema de alimentación ininterrumpida (UPS), se encontró con la misma situación. La semana anterior, había cotizado en tres tiendas del centro y, al regresar, no encontró ninguno de los modelos solicitados. «La gente está desesperada y dispuesta a pagar lo que sea para tener uno», señaló.
Los precios de los UPS han aumentado significativamente. Vendedores reportan que modelos de 500 VA ahora se venden desde $95, mientras que aquellos de 1.000 VA comienzan en $140. Rosero, debido a los altos costos, optó por adquirir un banco de energía artesanal en un pasillo de la Bahía, donde los precios han pasado de $20 y $30 a más de $70.
Lorena Gonzabay, otra compradora, también notó la disparidad en los precios: «Esto es como cuando las mascarillas se encarecieron durante la pandemia. La gente necesita estos dispositivos, y los precios suben de forma exorbitante», comentó tras pagar $40 más de lo que había considerado hace una semana.
La alta demanda ha llevado incluso a vendedores informales, que normalmente ofrecen otros productos como gafas o camisetas, a comercializar bancos de energía. En las aceras de las calles Chimborazo, Malecón, Colón y Eloy Alfaro, se pueden ver comerciantes con estos dispositivos a la vista, demostrando que incluso ellos han notado el cambio en la dinámica de ventas. «Hay que mostrar para que le crean y compren», comentó un vendedor informal, quien en la última semana ha logrado vender más de diez power banks.

