La antropóloga ecuatoriana Priscilla Purtschert, reconocida experta en violencia digital, ha señalado que el entorno en línea no solo reproduce, sino que amplifica la violencia de género. Durante una reciente entrevista en Quito con EFE, tras su participación en el Festival de Periodismo Feminista Zarelia, Purtschert subrayó la necesidad de una capacitación adecuada para mujeres, personas LGTBI y adolescentes para enfrentar estas agresiones en la red.
Purtschert, quien coordina el proyecto ‘Navegando libres por la red’ de la organización Taller de Comunicación Mujer, explicó que la violencia digital de género abarca cualquier ataque que ocurre en Internet con una base de género. «Históricamente, mujeres, personas LGTBI y adolescentes han sido vulnerables debido a patrones culturales y relaciones de poder que también se replican en el ámbito digital», señaló.
Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, las agresiones digitales han aumentado, y este fenómeno sigue evolucionando con la integración de la inteligencia artificial. Purtschert identificó varios tipos comunes de violencia digital, incluyendo la violencia sexual en línea, el grooming (contacto de adultos con menores para fines sexuales), discursos de odio, y ataques a la libertad de expresión de mujeres y miembros de la comunidad LGTBI.
Uno de los puntos críticos que destacó Purtschert es que, al igual que ocurre con la violencia machista en el mundo físico, la mayoría de los agresores digitales son personas cercanas a las víctimas, como parejas o exparejas. La diferencia principal en el entorno digital es la capa de anonimato, que complica la identificación de los agresores.
En cuanto a los ataques dirigidos a personas LGTBI, activistas y defensores de derechos humanos, Purtschert mencionó que estos ataques provienen frecuentemente de organizaciones que promueven discursos de odio, aunque también hay individuos cercanos que adoptan estas posturas antiderechos.
Purtschert también denunció la alta impunidad en Ecuador relacionada con la violencia digital de género, atribuyéndola a la falta de formación de los funcionarios públicos y al desinterés de las instituciones. A pesar de la existencia de mecanismos legales, su aplicación es deficiente. «Las herramientas legales están disponibles; el problema radica en su interpretación y aplicación», explicó.
Las empresas tecnológicas, según Purtschert, tienen un papel crucial en la prevención de agresiones en línea. Sin embargo, criticó que hasta ahora han fallado en ofrecer respuestas eficaces.
Para combatir esta situación, el proyecto ‘Navegando libres por la red’ se enfoca en la capacitación en ‘cuidados digitales’. Purtschert describió este concepto como prácticas para mejorar la protección en Internet, que incluyen desde el uso de contraseñas seguras hasta la promoción del consentimiento digital.
“Queremos trabajar desde un enfoque de derechos humanos para asegurar que las personas puedan navegar en línea de forma segura y sin renunciar a estos espacios”, concluyó Purtschert, haciendo un llamado a “apropiarse de las tecnologías” para evitar quedar en una posición marginal.

