El suicidio, tercera causa de muerte entre jóvenes: expertos ecuatorianos explican cómo detectar señales y actuar sin prejuicios

ENTRETENIMIENTO

El suicidio en jóvenes: cómo reconocer las señales y por qué escuchar puede salvar vidas

El suicidio se ha convertido en una de las principales amenazas a la salud mental de los jóvenes. A nivel global, más de 720.000 personas intentan suicidarse cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De ellas, el 73% proviene de países de ingresos bajos y medianos, entre ellos Ecuador.

El suicidio es la tercera causa de muerte en adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años, y el panorama nacional refleja esa tendencia. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2023 fue la tercera causa de muerte entre niños, adolescentes y jóvenes, solo superada por siniestros de tránsito y homicidios.


Un problema de salud pública que sigue siendo tabú

El tema del suicidio continúa siendo un tabú cultural y religioso en muchos entornos, lo que limita la prevención. Hablar del tema con apertura, aseguran los especialistas, es fundamental para salvar vidas.

Uno de los mitos más extendidos es que “quien realmente quiere suicidarse no lo dice”, algo que Paula Monroy, psicóloga del Hospital de Salud Mental, desmiente.
“Las personas sí dan señales. Puede que no digan lo que van a hacer, pero siempre hay indicios: hablar o escribir sobre querer morir, incluso en tono de broma, ya es un signo de alerta”, explica.

Entre las señales más comunes se encuentran los cambios bruscos de ánimo, el aislamiento social, la alteración del sueño o del apetito y el abandono de actividades cotidianas. En el caso de los adolescentes, el inicio del consumo de drogas o conductas imprudentes también son señales preocupantes.

“Si un niño está irritable o retraído, no es porque esté en la ‘edad del burro’. Las emociones siempre comunican algo”, subraya Monroy.

Otro signo grave es cuando la persona empieza a regalar objetos valiosos, lo que puede reflejar una planificación suicida avanzada.


Cómo actuar ante señales de alerta

El psiquiatra Andrés Román Jarrín, especialista en psiquiatría infantil y de adultos, explica que la empatía y la validación emocional son esenciales al abordar una crisis.
“Hay que escuchar sin juzgar, no sermonear ni decir frases como ‘échale ganas’. Lo importante es hacerle saber que no está solo”, indica.

Román Jarrín recomienda preguntar directamente si la persona ha pensado en suicidarse y retirar el acceso a medios letales como medicamentos, pesticidas o armas. Además, no se debe dejar sola a la persona durante la crisis y mantener contacto constante con mensajes breves y frecuentes.

El especialista destaca que el suicidio no solo afecta a quien lo intenta, sino también a su entorno: “El duelo tras un suicidio consumado es distinto, con culpa, rabia y vergüenza. Las familias también necesitan acompañamiento psicológico”.


Impacto social y económico del suicidio en Ecuador

El suicidio no solo tiene consecuencias emocionales, sino también económicas.
Según estimaciones recientes, entre 2016 y 2023 Ecuador perdió 218.013 años de vida productiva (AVP) por suicidio, con un costo económico aproximado de 1.221 millones de dólares, equivalente a 152,7 millones anuales, detalla Román Jarrín.

Estas cifras, explica, “representan familias y comunidades devastadas, además de pérdidas laborales y costos sanitarios significativos”.


Educación emocional y prevención desde el hogar

Tanto Monroy como Román Jarrín coinciden en que la familia cumple un papel clave en la prevención. En el Hospital de Salud Mental, los familiares de pacientes reciben psicoeducación todos los fines de semana como parte del tratamiento.

“Muchos padres piensan que su hijo solo quiere llamar la atención. Pero esa falta de empatía viene de generaciones que no fueron educadas emocionalmente. Por eso deben aprender a acompañar sin minimizar”, señala Monroy.

El 6 de septiembre, el Hospital de Salud Mental organizó charlas y talleres enfocados en la prevención del suicidio, enmarcados en el Mes de la Prevención del Suicidio (septiembre). Las actividades incluyeron espacios sobre cómo acompañar a alguien en crisis y derribar estigmas de género que impiden a los hombres expresar sus emociones.


Cuidar la salud mental es tarea de todos

Para los especialistas, el suicidio debe abordarse como una prioridad nacional de salud pública. Requiere acciones multisectoriales que incluyan educación emocional, campañas de concientización, capacitación para medios de comunicación y fortalecimiento del sistema de atención psiquiátrica.

“El suicidio no se combate con silencio ni con juicios, sino con escucha activa, acompañamiento y políticas que prioricen la salud mental”, concluye Monroy.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *