Cada 1 de octubre, Ecuador celebra el Día del Pasillo Ecuatoriano, rindiendo homenaje a uno de los géneros musicales más representativos del país. En esta ocasión, exploramos «El Aguacate», una de las melodías más icónicas, popularizada por el célebre Julio Jaramillo. Sin embargo, surge una pregunta intrigante: ¿por qué se llama «El Aguacate» si la fruta nunca se menciona en la letra?
La canción fue compuesta por César Guerrero, un quiteño que vivió y estudió en Pasto, Colombia. Existen diversas teorías sobre el origen de su nombre. Una de las más comunes sugiere que se relaciona con la expresión colombiana «estar aguacatado», que significa «estar enamorado». Por otro lado, algunos historiadores cuentan que el título proviene de un incidente durante una velada en Cayambe, donde el hijo del compositor lanzó una semilla de aguacate que terminó sobre el piano mientras se interpretaba la canción.
Otra versión más poética señala que Guerrero escribió «El Aguacate» bajo la sombra de un árbol de aguacate, conectando así la naturaleza con su expresión artística.
A pesar de que «El Aguacate» adquirió fama gracias a la poderosa voz de Jaramillo, la canción ha sido interpretada por muchos otros artistas. Entre ellos se encuentran los Hermanos Miño Naranjo, el Dúo Benítez-Valencia y Juan Fernando Velasco, todos quienes han aportado su toque único a esta melodía.
Más allá de las especulaciones sobre su nombre, «El Aguacate» es, ante todo, una emotiva declaración de amor que ha perdurado a través de las generaciones, resonando en los corazones de los ecuatorianos y amantes de la música latinoamericana.

