El Atlántico se Enfría a un Ritmo Récord: Impacto en la Temporada de Huracanes y su Interacción con La Niña del Pacífico

INTERNACIONAL

Este año, el océano Atlántico está experimentando un enfriamiento a una velocidad sin precedentes, lo que plantea interrogantes sobre su impacto en la temporada de huracanes. Mientras que el fenómeno de «La Niña del Pacífico» sigue su curso, la inesperada disminución de las temperaturas en el Atlántico está generando un escenario climático complejo y poco habitual.

Desde mayo, el Atlántico comenzó a enfriarse de manera inesperada. Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), en julio de 2024 las temperaturas del océano eran más bajas que en el mismo mes del año anterior. Este enfriamiento se atribuye a los vientos alisios, que se desplazan hacia el oeste a lo largo del ecuador. Estos vientos interactúan con la superficie del mar, reduciendo las temperaturas cálidas que suelen alimentar las tormentas tropicales.

Franz Philip, experto de la Universidad de Miami, señala que si las temperaturas del Atlántico continúan siendo 0,5 °C más frías que el promedio durante al menos un mes más, se clasificaría oficialmente como una “Niña del Atlántico”. Este fenómeno sería inusual dado que se produce al mismo tiempo que La Niña en el Pacífico, que está a punto de iniciar su fase fría.

La coexistencia de estos fenómenos opuestos puede tener varios efectos en el clima global. El enfriamiento del Atlántico tiende a reducir las precipitaciones en la región del Sahel en África, mientras que puede incrementar las lluvias en algunas zonas de Brasil. Por otro lado, el enfriamiento del Atlántico podría disminuir las precipitaciones en el Golfo de Guinea, lo que podría afectar la cantidad de ciclones tropicales que se originan en esa región.

A pesar de estos cambios, la temporada de huracanes podría no verse significativamente afectada, ya que las temperaturas en los trópicos donde se forman los huracanes siguen siendo adecuadamente cálidas. Sin embargo, el agua fría del Atlántico podría retrasar el inicio de una temporada de huracanes intensa, aunque no eliminará por completo la actividad ciclónica.

Por otro lado, La Niña en el Pacífico suele estar asociada con un aumento en la actividad de huracanes y tormentas tropicales en el Pacífico, pero este año se espera que su impacto no sea tan fuerte. La interacción de estos fenómenos opuestos en diferentes océanos podría llevar a una temporada de huracanes más moderada en comparación con años anteriores.

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