EE. UU. retira destructor del Caribe tras tensiones diplomáticas con Venezuela

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El buque destructor USS Gravely, perteneciente a la Armada de Estados Unidos, abandonó las aguas cercanas a Venezuela este jueves 30 de octubre de 2025, luego de permanecer frente a las costas del Caribe como parte del operativo antidrogas desplegado por Washington en la región. El navío partió desde Trinidad y Tobago, a poco más de 10 kilómetros del territorio venezolano, según confirmaron periodistas de la agencia AFP.

La presencia del buque estadounidense había provocado un nuevo foco de tensión diplomática entre Washington y Caracas, que denunció la maniobra como una “provocación militar” orientada a generar una “guerra”. El gobierno venezolano advirtió que este tipo de incursiones constituyen una amenaza directa a su soberanía y un intento de desestabilizar la región.

De acuerdo con fuentes oficiales, la operación forma parte del programa de interdicción marítima de Estados Unidos, que busca combatir el tráfico de drogas en el Caribe y el océano Pacífico. Desde el inicio de la campaña, Washington ha reportado 15 ataques a embarcaciones sospechosas, con un saldo de al menos 62 personas fallecidas. Sin embargo, hasta el momento no ha presentado pruebas concretas que vinculen a las víctimas con actividades de narcotráfico.

“La presencia de buques de guerra tan cerca de nuestras fronteras no puede considerarse una acción de cooperación internacional, sino un acto de provocación”, declaró un portavoz del gobierno de Nicolás Maduro, tras conocerse la retirada del USS Gravely.

Por su parte, analistas internacionales consideran que este tipo de operaciones militares refuerzan la presión geopolítica de Washington sobre América Latina, especialmente en países considerados adversarios políticos. La estrategia, aseguran, responde a una política de proyección naval destinada a mantener influencia en el Caribe.

La retirada del destructor estadounidense ocurre en un momento de creciente fricción diplomática entre ambos países, tras recientes declaraciones de la Casa Blanca sobre los derechos humanos y la situación política en Venezuela. A su vez, el gobierno venezolano ha intensificado su discurso contra la “intervención extranjera” y ha reforzado su cooperación con aliados estratégicos como Rusia, Irán y China.

El Pentágono, en tanto, ha evitado comentar públicamente las críticas, limitándose a señalar que las operaciones forman parte de una misión multinacional para frenar el tráfico de drogas y garantizar la seguridad marítima en el hemisferio. Pese a ello, la presencia del USS Gravely fue interpretada en Caracas como un gesto de intimidación que podría reavivar las tensiones en el Caribe.

Expertos señalan que la salida del buque podría aliviar momentáneamente la tensión, pero advirtieron que mientras continúen los ejercicios militares estadounidenses en la región, la relación con Venezuela permanecerá bajo constante vigilancia diplomática.

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