Después de más de 40 días de parálisis federal, Estados Unidos se acerca a una posible salida del cierre de Gobierno más prolongado de su historia. Un acuerdo alcanzado en el Senado entre la mayoría republicana y varios demócratas moderados abre la puerta a la reapertura de servicios públicos esenciales y al pago de más de un millón de trabajadores federales que han estado sin salario desde el 1 de octubre.
El pacto, que se someterá a votación final entre el lunes por la noche y la madrugada del martes, contempla un presupuesto provisional hasta enero, así como la readmisión de funcionarios despedidos durante el “shutdown”. Tras su aprobación en el Senado, el texto deberá pasar por la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, donde se prevé sea debatido el miércoles.
La presión sobre los legisladores aumentó en las últimas semanas debido a las cancelaciones masivas de vuelos, la suspensión de servicios públicos y los impactos económicos derivados de la crisis presupuestaria. “Parece que nuestra larga pesadilla nacional está llegando a su fin, y estamos agradecidos por ello”, declaró el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, al referirse al acuerdo bipartidista.
Desde la Casa Blanca y el bloque republicano se destacó que “algunos demócratas finalmente están dispuestos a hacer lo que los estadounidenses trabajadores les han estado pidiendo durante semanas”, en alusión a la necesidad de garantizar la continuidad de los servicios públicos.
Sin embargo, el consenso no ha sido total. En el centro del debate se encuentra la exigencia demócrata de prorrogar los subsidios al seguro médico del Obamacare, que expiran a finales de año. Los republicanos insisten en discutir ese tema después de aprobar el presupuesto, argumentando que mezclar la política sanitaria con la negociación fiscal retrasaría la reapertura del Gobierno.
Sin esas ayudas, millones de estadounidenses podrían ver duplicado el costo de su seguro médico a partir de 2026. El acuerdo provisional también incluye la financiación completa de programas sociales, como el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), que beneficia a más de 42 millones de personas de bajos ingresos.
“Después de 40 días de incertidumbre, me complace profundamente poder anunciar que los programas de nutrición, nuestros veteranos y otras prioridades fundamentales contarán con financiación para todo el año”, declaró el líder de la mayoría del Senado, John Thune, la noche del domingo.
Ocho senadores demócratas rompieron con su partido para apoyar el pacto, entre ellos Jeanne Shaheen, quien defendió la decisión argumentando que el Senado “dio un gran paso adelante para proteger la asistencia sanitaria de decenas de millones de estadounidenses”. Shaheen explicó que este acuerdo permitirá a los demócratas forzar una futura votación sobre las ayudas a la salud.
No obstante, las divisiones internas del Partido Demócrata se hicieron evidentes. El gobernador de California, Gavin Newsom, calificó el acuerdo como “patético” en la red X, mientras que el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, reconoció que “el texto no aborda la crisis sanitaria” y aseguró que “esta lucha continuará y debe continuar”.
Incluso algunos congresistas criticaron el liderazgo de Schumer. “Esta noche es otro ejemplo de por qué necesitamos un nuevo liderazgo”, declaró el representante Seth Moulton, de Massachusetts.
A pesar de las tensiones partidistas, el acuerdo marca un paso decisivo hacia el fin del cierre gubernamental que ha paralizado la administración federal durante más de seis semanas, afectando a más de un millón de empleados públicos y provocando miles de cancelaciones de vuelos en todo el país.
El desenlace de esta crisis política dependerá ahora de la votación en la Cámara de Representantes. Si se aprueba el proyecto, Estados Unidos pondrá fin al cierre más prolongado de su historia reciente y dará un respiro a millones de familias afectadas por la falta de servicios y pagos federales.

