Ecuador proyecta menor producción y precio del petróleo en 2026 pese al incremento de ingresos fiscales

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El Gobierno ecuatoriano prevé una disminución tanto en la producción como en el precio de venta del petróleo para 2026, según la proforma del Presupuesto General del Estado (PGE). A pesar de este escenario, el Estado proyecta obtener $3.156 millones en ingresos petroleros, cifra que representa un incremento del 65 % frente a los $1.909 millones estimados en la proforma de 2025. La diferencia se debe a que el presupuesto del año anterior solo abarcó los últimos cuatro meses, mientras que el de 2026 contempla el ejercicio fiscal completo.

De acuerdo con el documento presentado a la Asamblea Nacional el pasado 31 de octubre, el precio promedio del barril de crudo ecuatoriano se fijará en $53,47, lo que implica una reducción frente a los $62,20 presupuestados para 2025. Incluso, el precio referencial utilizado en 2024 fue mayor, de $66,7 por barril, lo que confirma una tendencia a la baja.

El economista Francisco Borja, docente de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), señaló que “siempre es complejo hacer una medición correcta del mercado petrolero, pero el escenario planteado por el Gobierno es manejable dentro del contexto internacional actual”.

La caída de los precios responde a factores externos como las tensiones geopolíticas, el aumento de la oferta de la OPEP, una demanda global más débil y el bajo desempeño de las principales economías. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que en 2026 los precios de las materias primas energéticas descenderán un 6 %, situando el promedio del barril en $64,33.

El consenso de 30 firmas internacionales prevé además una caída del 6,8 % en el precio del crudo WTI, referencia del petróleo ecuatoriano, entre 2025 y 2026.

En este contexto, el Gobierno proyecta ingresos totales por $30.000 millones en 2026. De los recursos petroleros, el 45,44 % provendrá de la exportación directa de crudo (unos $1.434 millones), mientras que el 10 % corresponderá a la venta de derivados ($314 millones). El mecanismo de estabilización de precios de combustibles —que incluye diésel y gasolinas extra— continuará generando ingresos adicionales.

Según la proforma, el subsidio al diésel se reducirá a $191 millones el próximo año. Para el analista Darío Dávalos, editor del boletín Energía al Día, es momento de revisar la estrategia de comercialización de Petroecuador: “En lugar de realizar varios concursos con distintos volúmenes, deberían unificar los procesos. Cada lote adicional implica un castigo en el precio final y, por tanto, menos ingresos para el país”.

No obstante, Dávalos aclaró que los factores externos e internos seguirán afectando la producción y los ingresos del sector petrolero ecuatoriano.

Producción en declive

La proforma prevé que en 2026 la producción petrolera alcance 165 millones de barriles, de los cuales 129 millones corresponderán a Petroecuador y 35 millones a empresas privadas. Esta cifra representa una reducción de 4,4 millones de barriles respecto a 2025, atribuida principalmente a la disminución de producción en el bloque ITT.

El documento estima un precio promedio de $53,5 por barril de crudo y $48,1 por barril de derivados, ambos inferiores a los valores del año anterior.

Según el Banco Central del Ecuador (BCE), entre enero y agosto de 2025 se produjeron 101 millones de barriles, tres millones menos que en el mismo periodo de 2024. Petroecuador, responsable del 80 % de la producción nacional, registró una caída del 11,12 % en los primeros nueve meses de 2025 frente al año anterior.

La viceministra de Hidrocarburos, María Daniela Conde, aseguró que la meta del Gobierno es alcanzar un promedio diario de 500.000 barriles a fines de 2025, estabilizar la producción en 2026 y llegar a 536.000 barriles diarios en 2027. Sin embargo, hasta el 5 de noviembre la producción nacional se mantenía en 475.121 barriles por día, lo que deja una brecha de 25.000 barriles diarios para cumplir la meta.

La exgerente de Petroecuador, Marcela Reinoso, advirtió que “la falta de una política energética coherente y de infraestructura confiable desalienta la inversión privada en el sector”. Además, apuntó que los problemas persistentes en los oleoductos, agravados por la erosión del río Coca y la actividad del volcán Reventador, reducen la confianza de los inversionistas.

Por su parte, Borja agregó que “no tiene coherencia exigir un aumento de producción cuando se ha aprobado el cierre del bloque 43-ITT”. En su opinión, Ecuador carece de los recursos necesarios para invertir en la expansión de la industria petrolera, lo que limita su capacidad de generar mayores ingresos.

El economista también sugirió redirigir ciertos subsidios hacia la mejora técnica de la explotación petrolera, lo que permitiría incrementar la productividad y fortalecer las finanzas públicas.

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