Un reciente estudio satelital revela que Ecuador perdió 239.849 hectáreas de bosque entre 2020 y 2024, siendo Morona Santiago, Santo Domingo de los Tsáchilas y Zamora Chinchipe las provincias más afectadas. Según la fundación Ecociencia, responsable de la investigación para la red MapBiomas Ecuador, la mayoría de estos suelos deforestados se han convertido en tierras para actividades agropecuarias, incluyendo agricultura y pastoreo.
Entre 2020 y 2024, el territorio destinado a la agricultura y ganadería creció en 311.582 hectáreas, lo que confirma que la expansión de la frontera agrícola continúa siendo el principal motor de cambio de uso de suelo en el país. “La expansión agropecuaria sigue siendo el principal motor del cambio de uso del suelo en el país”, destacó Ecociencia en un comunicado oficial.
La tercera edición del MapBiomas Ecuador también ofrece información histórica sobre la transformación del suelo y el crecimiento de cultivos como el banano y el plátano. Desde 1985 hasta 2024, estas plantaciones pasaron de ocupar 60.045 hectáreas a 169.438 hectáreas. Las provincias de Los Ríos (62.551 ha), Guayas (51.588 ha) y El Oro (45.311 ha) concentran el 94 % de estos cultivos.
El estudio histórico, que abarca de 1985 a 2024, evidencia que Ecuador perdió 1,21 millones de hectáreas de bosque mientras que las áreas dedicadas a la agropecuaria crecieron en 1,19 millones de hectáreas. Además, un análisis paralelo sobre glaciares indica que el país ha perdido el 33,3 % de sus glaciares entre 1985 y 2022, lo que refuerza la preocupación sobre la presión ambiental que enfrentan los ecosistemas ecuatorianos.
Cristina Aguilera, analista de MapBiomas Ecuador, enfatizó que “esta cifra demuestra tanto la presión sobre los ecosistemas como la necesidad de políticas integrales que armonicen producción y conservación”. La plataforma ofrece mapas interactivos y una base de datos abierta que permite visualizar los cambios de uso de suelo, promoviendo transparencia ambiental y un manejo sostenible del territorio.
La red MapBiomas integra a 13 países sudamericanos y a Indonesia, con el objetivo de facilitar la gestión sostenible del suelo y generar información precisa para la toma de decisiones ambientales y de planificación territorial.

