Ecuador enfrenta caída de precios del petróleo y estancamiento productivo que complican ingresos fiscales

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Ecuador se enfrenta a un escenario petrolero complejo, marcado por la caída de los precios internacionales y un estancamiento en la producción nacional. La mayor oferta mundial impulsada por la OPEP ha debilitado el precio del crudo WTI, repercutiendo directamente en el valor del petróleo ecuatoriano.

El 14 de octubre, el WTI cotizó en 58,06 dólares por barril, registrando una baja de 2,40 % respecto al día anterior. Según Oswaldo Erazo, analista petrolero y secretario ejecutivo de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo (Camddpe), el crudo ecuatoriano, que suele tener un descuento de 7 a 8 dólares por su menor calidad, se estaría vendiendo alrededor de 51 dólares por barril, muy por debajo de los 62,1 dólares considerados en el Presupuesto General del Estado (PGE) 2025.

Erazo advirtió que la sobreoferta global comienza a tener efectos visibles, aunque China ha absorbido parte del exceso comprando crudo para sus reservas estratégicas. “Cuando esas reservas se saturen, la caída de los precios será más fuerte”, indicó. Aun así, destacó que la disminución de precios podría beneficiar a Ecuador debido a su alta dependencia de la importación de combustibles, permitiendo adquirir derivados a menor costo.

El Ministerio de Finanzas proyectó ingresos petroleros por 1.780 millones de dólares para este año, equivalentes al 1,4 % del PIB. Para el período 2025-2028, se estima un ingreso promedio anual de 1,3 % del PIB, considerando un precio promedio de 59,1 dólares por barril y un aumento gradual de la producción fiscalizada hasta 172,3 millones de barriles.

No obstante, la realidad productiva se ha mostrado más compleja. La actualización de la programación macroeconómica 2025-2029 redujo la producción fiscalizada para 2025 a 157 millones de barriles, afectada por fallas en el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), cierres progresivos del campo ITT e interrupciones en los oleoductos OCP y SOTE. Se proyecta que nuevas inversiones privadas, bajo renegociación de contratos, permitan recuperar la producción a un promedio de 167 millones de barriles anuales entre 2026 y 2029.

El Gobierno reconoce que el mercado petrolero seguirá mostrando un comportamiento decreciente. “La reducción de producción y los precios más bajos definen un entorno menos favorable para el sector. El aporte petrolero al sector externo tenderá a disminuir en el mediano plazo”, señala el informe oficial.

En cuanto a la meta de producción, la viceministra de Hidrocarburos, María Daniela Conde, anunció que Ecuador buscará cerrar el año con 500.000 barriles diarios, un objetivo menos optimista que los 580.088 barriles diarios proyectados en enero. Para alcanzarlo, la producción debería aumentar aproximadamente 30.000 barriles diarios en los últimos tres meses del año. Sin embargo, Petroecuador, responsable del 80 % de la producción nacional, no ha superado los 400.000 barriles, registrando 376.113 barriles el 13 de octubre.

Para Erazo, superar estas cifras no depende solo de aumentar la explotación de crudo, sino de implementar una política integral que contemple inversión en infraestructura, evaluación de nuevas reservas, mejoras en refinación, almacenamiento, transporte y comercialización. Aunque la relevancia del petróleo en los ingresos fiscales ha disminuido, sigue siendo un pilar estratégico para Ecuador, por lo que fortalecer la industria resulta fundamental para consolidar su posición frente a los desafíos globales.

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