Un nuevo intento de tráfico internacional de drogas fue frustrado por la Policía Nacional del Ecuador, que este jueves reportó el hallazgo de una considerable cantidad de estupefacientes ocultos en un cargamento de atún, el cual tenía como destino final Francia.
La incautación se produjo durante un operativo de inspección en un puerto marítimo, donde uniformados de la Unidad Nacional de Investigación de Puertos y Aeropuertos (UIPA) y agentes de la Dirección Nacional de Antinarcóticos realizaron controles de rutina a contenedores destinados a exportación.
Durante la revisión, los perros antidrogas alertaron sobre un posible cargamento contaminado. Tras una inspección física más detallada, se descubrieron bloques de droga cuidadosamente camuflados entre cajas de productos alimenticios, específicamente de atún empacado para exportación.
“Estamos hablando de un método de ocultamiento sofisticado que pretendía burlar los controles aduaneros internacionales. Esta droga iba a Europa”, indicó un vocero de la Policía Antinarcóticos.
Aunque las autoridades aún no han revelado la cantidad exacta de droga incautada, fuentes cercanas a la investigación indican que podría tratarse de varios kilos de clorhidrato de cocaína, lo que confirmaría la participación de redes transnacionales del narcotráfico.
La Fiscalía ya ha iniciado las diligencias correspondientes para identificar a los responsables del intento de envío, incluyendo la trazabilidad del contenedor y los datos logísticos de exportación. Se sospecha que detrás de este hecho estaría una estructura criminal que opera en el sector pesquero-comercial, usando productos legales para encubrir operaciones ilícitas.
Este no es el primer caso en que productos del mar han sido utilizados como fachada para el tráfico de sustancias prohibidas hacia Europa. En los últimos años, las autoridades han identificado a los puertos ecuatorianos como puntos clave para el envío de droga, debido a su conexión directa con mercados internacionales.
El operativo forma parte de las acciones que impulsa el Estado ecuatoriano para frenar el narcotráfico marítimo, un fenómeno en crecimiento que vincula actividades comerciales legales con organizaciones criminales de gran alcance.
