A menos de un mes de que la nueva Asamblea Nacional se instale oficialmente, el escenario político comienza a fracturarse al interior de la bancada de la Revolución Ciudadana (RC). La agrupación liderada por el expresidente Rafael Correa ha empezado a mostrar señales de debilitamiento con la salida de su legisladora electa Mónica Salazar, representante de la provincia de Los Ríos.
La ruptura interna en RC ocurre en medio de tensiones crecientes entre sus miembros y versiones de un posible efecto dominó, con otros legisladores considerando su salida del bloque. Aunque un grupo de asambleístas electos por Pichincha ha emitido un comunicado público aclarando que no abandonarán la bancada, los movimientos recientes generan dudas sobre la cohesión del bloque que hasta ahora se perfilaba como principal fuerza de oposición.
Del otro lado, la bancada oficialista de Acción Democrática Nacional (ADN), que respalda al presidente Daniel Noboa, avanza con paso firme en su objetivo de alcanzar una mayoría parlamentaria. En los últimos días, ADN ha logrado sumar el respaldo de cuatro legisladores del Partido Social Cristiano (PSC) y de varios representantes de organizaciones políticas provinciales, lo que les permite proyectar un bloque de más de 77 votos, el mínimo necesario para tomar control en la sesión inaugural del 14 de mayo.
Esta sesión será crucial para definir el futuro del Legislativo, ya que allí se elegirá al presidente de la Asamblea Nacional, los miembros del Consejo de Administración Legislativa (CAL) y se distribuirán las quince comisiones especializadas permanentes. Tener una mayoría consolidada otorgará al oficialismo una ventaja clave en la gobernabilidad y en la aprobación de leyes estratégicas para el Ejecutivo.
La posibilidad de una reconfiguración de fuerzas en el Parlamento ha activado las negociaciones entre bancadas, mientras ADN busca consolidar su influencia y la RC intenta contener el debilitamiento interno. Los analistas coinciden en que la dirección que tomen los asambleístas en las próximas semanas será determinante para la relación de fuerzas dentro de la Asamblea.
La salida de Salazar marca una señal clara de las tensiones internas en RC, y aunque algunos miembros se han pronunciado a favor de la unidad, la falta de cohesión podría terminar restando fuerza a la oposición en el corto plazo. La estrategia de ADN, en cambio, parece estar orientada a consolidar un bloque multipartidista con el que pueda garantizar una agenda legislativa funcional desde el primer día.
Con el 14 de mayo acercándose, los movimientos políticos no se detienen. El tablero está en constante cambio, y la disputa por el control de la Asamblea será el primer gran pulso entre el oficialismo y la oposición.
