Un nuevo asteroide ha captado la atención de la comunidad astronómica: se trata del 2025 SC79, el segundo más veloz del sistema solar. Este cuerpo rocoso se desplaza en una trayectoria dentro de la órbita de Venus y completa una vuelta alrededor del Sol en apenas 128 días, según reporta Carnegie Science, especializado en objetos cercanos al Sol.
El descubrimiento se realizó gracias a la Cámara de Energía Oscura del telescopio Víctor M. Blanco, de 4 metros, ubicado en Chile y gestionado por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF). La tecnología de este instrumento permitió observar un asteroide que normalmente sería invisible por su cercanía al Sol.
Con aproximadamente 700 metros de longitud, 2025 SC79 tiene un tamaño similar al de un rascacielos y representa un hallazgo importante para los astrónomos que estudian asteroides de alta velocidad. Aunque se ha descartado cualquier acercamiento peligroso a la Tierra en el futuro cercano, su monitoreo es fundamental para comprender los riesgos asociados a los objetos “crepusculares”, aquellos que solo pueden observarse durante el amanecer o el atardecer.
Scott Sheppard, miembro del equipo de investigación, subrayó la importancia de este tipo de descubrimientos: “Los asteroides más peligrosos son los más difíciles de detectar. Si un asteroide crepuscular se acercara a la Tierra, podría representar un riesgo significativo de impacto”.
Sheppard ya es conocido por haber detectado al asteroide más rápido registrado hasta ahora, 2021 PH27, que completa su órbita alrededor del Sol en solo 113 días. El seguimiento del 2025 SC79 permitirá a los científicos estudiar no solo su velocidad y trayectoria, sino también su composición y cómo sobrevive a las extremas temperaturas cercanas al Sol.
Según expertos de Carnegie Science, futuras investigaciones podrían revelar pistas sobre el origen del asteroide y la historia de cuerpos similares en el sistema solar. A medida que continúe su observación, 2025 SC79 ayudará a comprender mejor los desafíos de detectar y monitorear objetos cercanos al Sol, aumentando la preparación de la humanidad frente a posibles amenazas espaciales.
El hallazgo destaca la capacidad de los telescopios modernos y la colaboración internacional en la vigilancia de asteroides, reforzando la importancia de la astronomía preventiva para la protección de nuestro planeta.

