La decoración de bodas ha dejado de ser solo un complemento visual para convertirse en una experiencia sensorial y emocional. En Ecuador, tres referentes del diseño y la ambientación de eventos están redefiniendo este arte con propuestas donde la creatividad, la elegancia y la autenticidad se unen para transformar cada celebración en un momento irrepetible.
Estos profesionales comparten un mismo objetivo: contar historias a través del espacio. Desde conceptos inspirados en la naturaleza hasta escenografías dignas de una serie de época, sus proyectos demuestran cómo la decoración puede convertir cualquier lugar en un universo lleno de estilo y emoción.
Daniela Mackliff: naturaleza, familia y elegancia atemporal
Arquitecta de formación y decoradora por vocación, Daniela Mackliff, de 30 años, ha logrado posicionarse como una de las nuevas voces del diseño de eventos en Ecuador. Inspirada en la naturaleza y los vínculos familiares, su estilo se distingue por combinar tonos orgánicos, materiales naturales y composiciones que evocan serenidad.
En una de sus más recientes bodas, Mackliff optó por una paleta de verde y blanco, creando una atmósfera fresca y sofisticada. “Busco que cada boda tenga alma, que los invitados sientan que están entrando en un lugar mágico”, comenta la arquitecta.
El espacio se transformó en un jardín encantado, donde el follaje cubría paredes y techos, entrelazado con flores blancas que aportaban un aire de pureza y calma. Cada rincón reflejaba su sello: equilibrio entre elegancia y naturalidad.
Julio Tomalá Delgado: romanticismo y estilo regencia
Con más de 20 años de trayectoria, el diseñador guayaquileño Julio Tomalá Delgado es sinónimo de lujo y precisión en la organización de eventos dentro y fuera del país. Su última propuesta, inspirada en la estética de la serie Bridgerton, combina romanticismo, opulencia y una ejecución impecable.
El resultado fue una celebración de aire regencia, con arreglos florales exuberantes en piezas de cristal, manteles italianos calados y una iluminación que resaltaba cada detalle. “Mi intención es crear escenarios que cuenten historias y envuelvan a los invitados desde el primer momento”, afirma Tomalá.
El evento culminó con una torta de estilo clásico y un salón de baile al aire libre cubierto por un solárium monumental, una puesta en escena que evocaba los grandes bailes de la nobleza europea.
Andrea Simon: calidez, personalidad y amor en cada detalle
La decoradora Andrea Simon, con dos décadas de experiencia, apuesta por un enfoque más íntimo y emocional. Su trabajo se inspira en los detalles cotidianos, esos pequeños elementos que hacen que una celebración sea auténtica y cercana.
En su más reciente proyecto, Simon diseñó un espacio cálido y floral, donde cada color, textura y arreglo fue pensado para reflejar la personalidad de los novios. “La decoración debe transmitir amor, no solo ser bonita. Cada pareja tiene su historia, y mi trabajo es que esa historia se vea y se sienta”, explica.
El resultado: un ambiente acogedor, lleno de flores y matices suaves que invitaban a disfrutar y conectar emocionalmente.
Tendencias que inspiran las bodas del futuro
Las propuestas de Mackliff, Tomalá y Simon resumen las tendencias que dominarán las bodas en 2025: el regreso de lo natural, la influencia de la estética clásica y la búsqueda de atmósferas personalizadas. En todas, el diseño floral sigue siendo el gran protagonista, acompañado de materiales orgánicos, iluminación ambiental y paletas cromáticas que evocan emociones.
Estas tendencias confirman que la decoración de bodas no solo embellece, sino que crea experiencias donde cada detalle cuenta una historia, haciendo de cada celebración una obra única.

