En Guayaquil, un grave inconveniente ha afectado el funcionamiento de la morgue ubicada en la avenida José Rodríguez Bonín. Según información no oficial, se reportó que dos de los tres contenedores refrigerados instalados en los patios del centro de recolección de cuerpos estarían averiados. Estos contenedores fueron habilitados durante la crisis sanitaria del COVID-19, como parte de un esfuerzo para manejar el aumento de fallecimientos por la pandemia.
El daño en las infraestructuras de los contenedores ha generado preocupación en las autoridades locales, pues estos equipos fueron diseñados para almacenar los cuerpos de personas que, por diversas razones, no han sido reclamados o identificados. La situación se conoce a través de alertas recibidas esta semana, que apuntan a la afectación de los contenedores que aún funcionan correctamente.
De acuerdo con fuentes preliminares, al menos 40 cadáveres estarían almacenados en el contenedor que sigue operativo, muchos de ellos no identificados o cuyo retiro ha sido retrasado por más de seis meses. La morgue de Guayaquil ha sido un punto crítico en los últimos años, no solo por la acumulación de cuerpos durante el pico de la pandemia, sino también por la constante presión de gestionar un alto número de muertes no reclamadas.
El caso resalta la necesidad de revisar las condiciones de las instalaciones de la morgue y de realizar mejoras urgentes para evitar problemas de salud pública. Además, la situación pone de manifiesto los retos logísticos que enfrentan las autoridades locales al lidiar con la gestión de cuerpos que no han podido ser identificados o cuyos familiares no han reclamado.
La reparación de los contenedores refrigerados y la mejora de la infraestructura en la morgue de Guayaquil será clave para evitar que la crisis se agrave y asegurar que los cuerpos sean tratados con dignidad y respeto, cumpliendo con los estándares sanitarios requeridos.
