El Comité Internacional por la libertad de Jorge Glas ha hecho un llamado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que amplíe las medidas cautelares vigentes que protegen al exvicepresidente ecuatoriano. En un comunicado emitido el 4 de octubre, el Comité solicita que se le otorguen medidas no privativas de libertad y se reconozca su estatus de asilado diplomático, sin esperar la visita que el gobierno de Daniel Noboa había programado para finales de septiembre y luego suspendido.
Según el Comité, la mencionada visita de la CIDH fue cancelada debido a que funcionarios del Estado ecuatoriano debían atender compromisos en Nueva York. En su comunicado, enfatizan la urgencia de mantener estas visitas: «Las medidas cautelares están diseñadas para responder a situaciones de extrema urgencia y prevenir daños irreparables. Cuando se trata de la vida de una persona, estos compromisos deben ser una prioridad», afirmaron.
Las medidas cautelares a favor de Glas fueron concedidas en 2019, con el objetivo de salvaguardar su vida e integridad. La CIDH, en su Resolución 69/2019, había solicitado al Estado ecuatoriano implementar medidas urgentes para garantizar su bienestar, incluyendo condiciones de detención adecuadas y acceso a atención médica especializada. Sin embargo, el Comité señala que estas disposiciones no se han cumplido de manera efectiva, lo que ha llevado a que Glas enfrente condiciones que amenazan su salud y su vida.
El pedido de protección cuenta con el respaldo de figuras políticas de renombre, como el expresidente colombiano Ernesto Samper, el argentino Alberto Fernández, el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa, entre otros. El Comité está dirigido por Sacha Llorenti, exembajador de Bolivia.
En su misiva, el Comité destaca que la defensa de Glas ha agotado todas las vías judiciales en Ecuador sin obtener justicia. Aseguran que las decisiones de los tribunales están «claramente motivadas por intereses políticos», calificando el encarcelamiento de Glas como «legal» y «legítimo». Además, subrayan que Glas sufre de varias enfermedades crónicas, entre ellas espondilitis anquilosante, hipertensión, fibromialgia y gastritis crónica, así como trastornos mentales graves.
Se recuerda que, poco después de su arresto, Glas intentó suicidarse y llevó a cabo una huelga de hambre como protesta. «Su salud ha empeorado drásticamente, pasando de necesitar tres medicamentos diarios en 2017 a más de cuarenta en 2024», advierten.
El Comité también menciona que las continuas violaciones a los derechos humanos han provocado un deterioro significativo en su salud mental. Glas ha sido diagnosticado con “transformación persistente de la personalidad tras experiencia catastrófica” y “episodio depresivo grave con síntomas psicóticos”, lo que indica un estado mental extremadamente frágil y un alto riesgo de suicidio.
Asimismo, critican los comentarios del presidente Noboa, que han utilizado a Glas como un «trofeo político», lo que incrementa su sufrimiento psicológico.
El 5 de octubre marca seis meses desde que Glas fue arrestado en la Embajada de México en Quito, donde se encontraba desde el 17 de diciembre de 2023. Desde entonces, ha estado recluido en la cárcel de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil.
