Comerciantes de Martha de Roldós viven con miedo por extorsiones y secuestros que afectan sus horarios

SEGURIDAD

La zona comercial de Martha de Roldós, al norte de Guayaquil, vive momentos de alta tensión. El miedo y la inseguridad se apoderan de los comerciantes, quienes denuncian que “pasan por las tiendas y paran a los camiones con mercadería para cobrar”, situación que ha alterado la rutina de decenas de negocios. Esta problemática no solo afecta la tranquilidad, sino también el normal funcionamiento de los locales.

Johanna, una joven comerciante, junto a dos compañeras, llegaron cerca de las 09:00 de la mañana del viernes 30 de mayo para abrir su negocio de artículos variados, ubicado a pocos metros de la tienda donde, días atrás, una comerciante de origen asiático fue víctima de un secuestro que conmocionó a toda la comunidad local. Aunque su horario habitual de apertura es a las 08:00, ese día se vieron obligadas a retrasar la apertura debido al temor que genera la violencia reciente.

Este ambiente de miedo ha provocado que muchos comerciantes modifiquen sus horarios habituales, abriendo hasta una o dos horas más tarde, como medida preventiva para evitar nuevos episodios de violencia o extorsión. Los testimonios reflejan un sentimiento generalizado de incertidumbre, ya que, según denuncian, grupos dedicados a la extorsión interceptan camiones con mercadería para exigir pagos ilegales.

Los comerciantes expresan que esta situación afecta no solo su seguridad personal, sino también la economía de sus negocios, pues la inseguridad limita la afluencia de clientes y genera pérdidas diarias significativas. Según fuentes locales, estos hechos están vinculados con bandas criminales que operan en el norte de Guayaquil, un problema que las autoridades aún deben controlar con mayor eficacia.

La denuncia pública y la atención mediática sobre el caso del secuestro reciente han visibilizado esta problemática, pero hasta ahora no se registran acciones contundentes para garantizar la seguridad de los comerciantes en Martha de Roldós. En consecuencia, la comunidad solicita mayor presencia policial y programas de prevención para combatir la extorsión y otros actos delictivos.

Este escenario refleja un desafío urgente para las autoridades locales y nacionales, que deben fortalecer la seguridad en zonas comerciales clave para evitar que la violencia siga afectando la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos.

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