Chile se ha propuesto transformar su problema ambiental en una oportunidad de conciencia ecológica. El desierto de Atacama, considerado el más árido del planeta, se ha convertido en uno de los mayores vertederos textiles del mundo. Entre montañas de prendas desechadas y contaminación por microplásticos, un emprendimiento local está marcando la diferencia: Ropantic Show, una iniciativa que promueve el intercambio de ropa como solución al consumo desmedido y al impacto ambiental de la industria de la moda.
Durante 14 años, el proyecto liderado por María José Gómez Gracia ha impulsado campañas para reutilizar textiles, fomentar la moda circular y prevenir la acumulación de residuos. “Dimos la vuelta al mundo por las montañas de ropa en el desierto; que nos reconozcan hoy por la solución”, expresó Gómez, fundadora del movimiento, en declaraciones recogidas por el portal de la organización.
Un récord mundial por el planeta
El 25 de octubre de 2025, Chile alcanzó un récord Guinness al organizar el mayor intercambio de prendas usadas del mundo. En apenas ocho horas, los asistentes al Centro Cultural La Moneda, en Santiago, intercambiaron 2.377 prendas en buen estado, superando la marca anterior y consolidando un hito para la sostenibilidad en América Latina.
El evento, reseñado por El Economista, fue organizado por The Ropantic Show, una startup chilena que promueve la reutilización y el reciclaje textil como alternativa al consumo rápido y desechable. La jornada estuvo acompañada por la campaña “Intercambia tu ropa y previene el residuo textil de Chile”, cuyo objetivo es “visibilizar el problema de la sobreproducción y demostrar que existen soluciones sostenibles”, explicó Gómez.
Con su lema “Yo no soy desechable, mi ropa tampoco”, el movimiento busca cambiar la percepción del consumidor y fomentar hábitos más responsables.
Un país que enfrenta su crisis textil
Según datos de Ropantic Show, cada persona en Chile consume en promedio 32 kilos de textiles al año, lo que genera más de 572 mil toneladas de residuos, de los cuales solo el 1 % se recicla. Además, Chile importa más de 50.000 toneladas de ropa usada cada año, gran parte de la cual termina abandonada en vertederos ilegales del norte del país.
El desierto de Atacama se ha convertido en un símbolo mundial del exceso textil. Se estima que unas 60 mil toneladas de ropa, en su mayoría importadas desde Europa y Norteamérica, forman montañas visibles desde el espacio. Estas imágenes, difundidas por medios internacionales y organizaciones ambientales, muestran la magnitud del problema.
La ONU advierte que la industria de la moda es responsable del 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y del 20 % del desperdicio de agua a nivel mundial, cifras que reflejan la urgencia de adoptar modelos de consumo circulares.
Moda circular y conciencia social
El impacto del proyecto trasciende lo ambiental. Las comunidades que viven cerca de los basurales textiles en Atacama han empezado a involucrarse en las campañas de recolección y reutilización. Para ellas, el intercambio de ropa no solo representa una alternativa sostenible, sino también una fuente de ingresos y empleo local.
“El propósito es que la gente entienda que la ropa no termina cuando deja de usarse; puede transformarse, reutilizarse o intercambiarse”, afirmó Gómez.
Chile busca consolidarse como referente de sostenibilidad textil en América Latina, demostrando que la moda puede ser una herramienta de cambio ambiental y social.

