Luego de varios días en los que la tensión fue creciendo a nivel nacional se pudo firmar un acuerdo de paz entre gobierno nacional y delegados de las organizaciones indígenas, campesinas y negras del Ecuador.
La celebración de los pueblos indígenas y la gente que ha acompañado este proceso se dio en el Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y en el simbólico, Parque del Arbolito. Las dirigencias indígenas agradecieron a los distintos pueblos y nacionalidades que apoyaron, a la Universidad Central, a la Universidad Politécnica Salesiana, a los quiteños y al Ecuador en general.


En esta celebración todas y todos compartieron las dificultades en el diálogo y las exigencias, y su esfuerzo desplegado para que esto sea posible. Ellos quieren que se los reconozcan como guardianes del pueblo.
El ambiente estaba lleno de banderas, gritos y agradecimientos, se percibía alegría y tranquilidad. Había música de bandas de pueblo y la gente estaba festejando esta paz lograda.
Hay varias lecciones de este proceso, una clave es la necesidad de dar seguimiento a estos procesos; de hecho, el movimiento indígena estará vigilante del cumplimiento de la agenda y otra también importante, multiplicar diversos modos de acción para aprender a superar la discriminación, los discursos de odio, el racismo, y tantas formas de violencia, que anidan en el sustrato psicosocial.
