El cierre del gobierno federal en Estados Unidos ha generado un escenario de caos en los principales aeropuertos del país, afectando gravemente la operación aérea en vísperas del Día de Acción de Gracias, una de las temporadas de viaje más concurridas del año. La falta de aprobación de un nuevo presupuesto por parte del Congreso ha prolongado la paralización gubernamental, convirtiéndola en la más extensa en la historia del país.
De acuerdo con el medio Fortune, la situación se ha agravado debido a la falta de pago a empleados federales, incluidos los controladores aéreos y los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés). Esta situación ha provocado ausentismo laboral y largas filas en los puntos de control de seguridad, generando retrasos y cancelaciones masivas en todo el territorio estadounidense.
Las escenas en aeropuertos como el John F. Kennedy de Nueva York, el Hartsfield-Jackson de Atlanta y el LAX de Los Ángeles muestran a miles de pasajeros varados durante horas. Las filas para los controles de la TSA se extienden por varios pasillos, y los tiempos de espera superan fácilmente las dos horas en algunos casos.
La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó la semana pasada que reducirá temporalmente el número de vuelos en zonas de alto tráfico aéreo debido a la falta de personal disponible. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió el miércoles que la capacidad operativa disminuirá un 10% en al menos 40 aeropuertos.
“Se trata de dónde está la presión y cómo la aliviamos”, señaló Duffy, al explicar que las medidas buscan evitar un colapso total del sistema aéreo.
Según cifras de la empresa de análisis aeronáutico Cirium, algunos de los aeropuertos más grandes del país han registrado tasas de cancelación de vuelos superiores al 20% desde el pasado viernes. Esta tendencia ha generado preocupación entre aerolíneas y pasajeros, especialmente ante el inminente aumento de la demanda por los viajes de Acción de Gracias, que se celebrará el 27 de noviembre.
Aunque se espera que la Cámara de Representantes vote esta semana un proyecto de ley para restaurar la financiación gubernamental, los efectos del cierre continuarán impactando la infraestructura aérea incluso después de su reapertura. La organización comercial Airlines for America (A4A) advirtió el 10 de noviembre que las aerolíneas no podrán recuperar de inmediato su plena capacidad operativa.
“Llevará tiempo estabilizar los horarios de vuelo y habrá efectos residuales durante varios días después de la reapertura”, precisó la A4A en un comunicado.
Con más de un mes de cierre y miles de empleados federales sin salario, el impacto sobre el sistema aeroportuario estadounidense es profundo. Expertos advierten que, incluso si el gobierno reanuda sus operaciones esta semana, los retrasos y cancelaciones podrían continuar hasta diciembre, afectando tanto a los viajeros nacionales como internacionales.
Para millones de familias que planean reunirse durante el feriado, la incertidumbre se ha convertido en el principal obstáculo. El cierre del gobierno, más allá de ser una crisis política, se ha transformado en una amenaza directa a la movilidad de los ciudadanos y a la estabilidad del transporte aéreo en Estados Unidos.

