Bandas criminales cambian su patrón de violencia en Durán: más secuestros y asesinatos en casas desoladas

SEGURIDAD

El cantón Durán, ubicado en la provincia del Guayas, continúa siendo un escenario de violencia generada por disputas entre organizaciones delictivas. Sin embargo, la Policía Nacional ha identificado una evolución preocupante en los métodos que estas bandas están utilizando para mantener el control territorial. Ya no matan en la vía pública: ahora secuestran a sus víctimas y las asesinan en casas deshabitadas o alejadas, donde es menos probable que haya testigos o cámaras de seguridad.

Según información proporcionada por el subjefe del distrito Durán, los recientes homicidios estarían vinculados, en su mayoría, a rivalidades entre grupos criminales. Estas organizaciones han comenzado a trasladar a las víctimas fuera de zonas residenciales densamente pobladas para ejecutar los crímenes en silencio y evitar la atención mediática o policial inmediata.

Además, la Policía ha detectado que algunos de los sicarios involucrados en estos asesinatos provienen de otras provincias, lo que complica las investigaciones. Esta práctica de reclutar asesinos a sueldo de fuera del cantón busca eludir el reconocimiento de los implicados por parte de la comunidad local.

El fenómeno se ha intensificado en los primeros cinco meses de 2025. Solo entre enero y mayo, Durán ha registrado más de 160 muertes violentas, una cifra que supera los índices de años anteriores y que posiciona al cantón como uno de los más peligrosos del país. Este cambio en el patrón de violencia —de asesinatos a plena luz del día a ejecuciones en sitios remotos— responde a una estrategia de bajo perfil que busca evitar el accionar de la Policía y reducir la presión social.

«Estamos frente a una mutación en la conducta delictiva», afirmó un oficial de la unidad de inteligencia. “Ya no es solo un tema de territorio, sino de sofisticación operativa. Hay toda una logística detrás de estos crímenes: vehículos sin placas, casas alquiladas temporalmente y uso de rutas alternas para evitar controles”.

Las autoridades insisten en que este nuevo estilo de crimen organizado representa un reto importante para las unidades investigativas. Se ha reforzado la presencia policial en sectores considerados críticos, y se han incrementado los patrullajes y controles vehiculares, aunque se reconoce que los resultados no han sido suficientes para frenar la ola de violencia.

En paralelo, se trabaja en el fortalecimiento del sistema de inteligencia, con el objetivo de identificar a los líderes de las bandas y desmantelar sus redes logísticas. “La lucha contra el crimen organizado es una tarea diaria. Estos grupos cambian su forma de operar constantemente, y nosotros también debemos adaptarnos”, sostuvo el jefe distrital.

La ciudadanía, por su parte, vive con temor. Comerciantes y vecinos de varias cooperativas de Durán han expresado su preocupación por el aumento de desapariciones y el hallazgo de cuerpos en sectores periféricos, lo que confirma que el silencio no significa seguridad.

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