El cantón Babahoyo fue declarado en alerta roja ante el agravamiento del temporal invernal y los severos estragos provocados por las lluvias. La decisión fue adoptada de manera unánime por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal, con el objetivo de priorizar la protección de la población frente al aumento del caudal de los ríos y el anegamiento de vías estratégicas.
La sesión extraordinaria estuvo presidida por la vicealcaldesa Andrea Onofre, junto a representantes de distintas instituciones públicas. Tras un análisis técnico del comportamiento climático, las autoridades concluyeron que la situación exige medidas excepcionales para contener los riesgos en los sectores más vulnerables del cantón.
Con la declaratoria de alerta roja se activan protocolos obligatorios de emergencia. Entre las primeras resoluciones consta la movilización inmediata de recursos humanos, logísticos y financieros adicionales para enfrentar la crisis. Además, el COE gestionará apoyo a escala provincial y nacional para fortalecer la capacidad de respuesta, así como la ejecución de planes de evacuación preventiva y entrega de asistencia humanitaria.
Mientras las autoridades coordinan acciones, en las zonas rurales el clamor ciudadano se intensifica. Comunidades como Las Cañitas y La Macarena reportan estar completamente bajo el agua. Sus habitantes, ubicados a unos 400 metros de la carretera principal, aseguran sentirse aislados y denuncian que el nivel del agua ha cubierto viviendas y caminos de acceso.
Los comuneros también alertan sobre una problemática estructural que, según afirman, agrava la emergencia: la construcción de muros de contención en haciendas vecinas. Sostienen que estas estructuras impiden el flujo natural del agua, provocando que se estanque en los sectores más vulnerables. “Vivimos como en una isla”, relató una moradora, quien pidió la intervención urgente de las autoridades.
La alerta roja se mantendrá vigente en Babahoyo mientras persistan las condiciones hidrometeorológicas adversas y los ríos continúen en niveles críticos. Paralelamente, las lluvias provocaron el cierre del tramo vial entre Jujan y Babahoyo, afectando la movilidad entre varias provincias del país.
Las inundaciones obligaron a desviar el tránsito por sectores como El Empalme y Las Mercedes, generando retrasos en el transporte interprovincial entre Guayaquil y otras ciudades. Pasajeros reportaron demoras y trasbordos obligados para continuar su trayecto hacia Durán, mientras conductores manifestaron preocupación por el posible congestionamiento en vías estratégicas. La emergencia mantiene en vilo a la provincia, a la espera de que las lluvias den tregua y las aguas comiencen a descender.

