En la mañana del jueves 6 de marzo de 2025, un violento asalto a un vehículo blindado en las afueras de un centro comercial en el norte de Guayaquil provocó una balacera que generó pánico entre los transeúntes y residentes del sector. El incidente ocurrió alrededor de las 10:07 de la mañana, en la calle Joaquín Orrantia, y dejó una serie de detalles sobre cómo se llevó a cabo el robo y las acciones de los delincuentes.
Al menos cuatro hombres fueron identificados como los responsables del asalto. Según las autoridades, los delincuentes llegaron en un vehículo de color gris y se aproximaron al blindado, que estaba estacionado frente al centro comercial. En el momento del ataque, interceptaron a los guardias de seguridad y se apoderaron de una funda que contenía varios objetos. Durante este enfrentamiento, se produjo un tiroteo en el que dos de los guardias resultaron heridos. La policía también indicó que uno de los delincuentes podría haber sido alcanzado por los disparos.
Tras el enfrentamiento, los asaltantes abandonaron el vehículo gris y abordaron un taxi que estaba cerca. Los agentes de la policía confirmaron que el blindado, que estaba al tanto del robo, persiguió a los delincuentes durante tres cuadras, aunque finalmente los criminales lograron escapar en un segundo vehículo de color dorado. Este carro fue encontrado más tarde en el sector de la Alborada.
El jefe del Distrito Modelo de la policía, Christian Rengifo, informó que entre los objetos robados se encontraban documentos y un arma tipo subfusil. Aunque se especuló sobre la posibilidad de que los delincuentes también se llevaran dinero, este hecho aún no ha sido confirmado por las autoridades. Hasta las 11:30 de la mañana del mismo día, no se había registrado ninguna detención relacionada con el caso.
Durante las investigaciones y pericias, las autoridades decidieron cerrar temporalmente la calle frente al centro comercial donde se produjo el asalto, mientras se recababan pruebas y se aseguraba la zona. Los vecinos y trabajadores de los edificios cercanos vivieron momentos de angustia debido a la intensidad de los disparos, lo que generó un ambiente de miedo e incertidumbre en la comunidad.
