El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, emitió una declaración tras el aviso del ministro del Interior, John Reimberg, sobre la detención de varios funcionarios municipales involucrados en la colocación de pancartas en contra del Gobierno en la ciudad. La reacción de Álvarez fue clara y enfática, indicando que las personas responsables serían desvinculadas de sus cargos.
La polémica surgió después de que Reimberg informara en la mañana de este miércoles, a través de su cuenta en la red social X, sobre la captura de los implicados en la instalación de los carteles. En su publicación, el ministro mostró fotografías de las pancartas y materiales con mensajes que contenían críticas hacia el gobierno central. Estos carteles fueron ubicados en puntos estratégicos del Puerto Principal, lo que generó una rápida respuesta tanto de la autoridad local como de los ciudadanos.
Álvarez, al conocer la denuncia, se mostró dispuesto a colaborar plenamente con las autoridades en caso de que se requiriera más información sobre el incidente. El alcalde mencionó que el Municipio de Guayaquil está comprometido con la transparencia y que actuará conforme a las disposiciones legales, afirmando que aquellos funcionarios involucrados en el hecho serán desvinculados de manera inmediata. Además, Álvarez le dirigió un mensaje claro al ministro del Interior, diciendo que «actúe como considere necesario» y reiterando que, de ser necesario, el Municipio colaboraría con cualquier denuncia o investigación en curso.
La controversia sobre las pancartas ha causado un fuerte revuelo, ya que se enmarca en un contexto político sensible, en el que el Gobierno y las autoridades locales han tenido diferencias en diversas ocasiones. Los carteles fueron descritos como material propagandístico de carácter ofensivo hacia el gobierno central, lo que hizo que las autoridades tomaran medidas rápidamente para evitar que estos incidentes se repitieran.
La actuación de Álvarez en este caso se presenta como una estrategia para despejar cualquier vinculación directa del Municipio con el acto de colocación de las pancartas, asegurando que los funcionarios actuaron de manera individual y no bajo la orden o el auspicio de la administración municipal. La pronta respuesta del alcalde se percibe como una medida para evitar mayores repercusiones políticas y mantener la imagen de la institución local ante la opinión pública.
Este episodio resalta las tensiones políticas que existen entre el Municipio de Guayaquil y el Gobierno Central, un conflicto que ha sido recurrente en los últimos años. La situación también pone de manifiesto las tensiones sobre la libertad de expresión y el uso de los espacios públicos para manifestar descontento con las políticas gubernamentales.

