Un ciudadano español de 61 años se encuentra actualmente ante la justicia alemana acusado de haber abusado sexualmente de su esposa durante más de una década, grabando los hechos y compartiendo las imágenes en internet. El juicio se desarrolla en la Audiencia Provincial de Aquisgrán, en el oeste de Alemania, donde el hombre enfrenta cargos por violación, agresión sexual y violación de la intimidad personal.
De acuerdo con la acusación, los abusos ocurrieron entre 2009 y la primavera de 2024, periodo en el cual el acusado habría sedado a su esposa antes de cometer las agresiones en el domicilio conyugal. Según explicó a la agencia EFE Katharina Effert, portavoz del tribunal, se le imputan seis casos de violación, tres de agresión sexual, uno de lesiones físicas graves y treinta cargos adicionales por grabar y difundir material íntimo sin consentimiento.
Las autoridades judiciales alemanas confirmaron que el hombre no solo filmó los abusos, sino que también compartió los videos en grupos de chat y diversas plataformas digitales. La gravedad de los delitos ha llevado a que el proceso se celebre en gran parte a puerta cerrada, con el objetivo de proteger la privacidad y la dignidad de la víctima.
La Audiencia de Aquisgrán ha programado inicialmente seis sesiones adicionales del juicio, previstas para el mes de diciembre, aunque la duración del proceso podría extenderse dependiendo del avance de las declaraciones y pruebas periciales.
El acusado fue detenido en febrero de 2024 y permanece en prisión preventiva desde entonces. Según el diario alemán Bild, el hombre habría confesado, durante una audiencia cerrada, la mayoría de los hechos que se le atribuyen. Fuentes judiciales indicaron que su testimonio podría influir en la sentencia final, prevista para los primeros meses de 2025.
Durante los últimos siete años, el acusado trabajó como conserje en una escuela de la localidad de Alsdorf, un hecho que ha generado preocupación entre los padres de familia del centro educativo. Las autoridades locales no han informado de denuncias adicionales vinculadas con su entorno laboral.
El caso ha generado un amplio debate en Alemania sobre la protección de las víctimas de violencia sexual dentro del matrimonio, así como sobre los vacíos legales en torno a la difusión de material íntimo sin consentimiento. Diversos colectivos feministas han exigido sanciones más severas y mecanismos de prevención que impidan que delitos de este tipo se mantengan ocultos durante tanto tiempo.

