Frente a la expansión imparable de plataformas como Temu y Shein, pequeños comerciantes en España enfrentan una dura competencia que amenaza su permanencia en el mercado. Sin embargo, uno de ellos encontró una solución tan práctica como ingeniosa: convertir su local en punto de recogida de pedidos de estas mismas plataformas. Su historia ejemplifica cómo reinventarse puede marcar la diferencia entre cerrar o sobrevivir.
La competencia desigual con las plataformas digitales
El comerciante, propietario de un bazar tradicional, reconoce que sus ventas han caído de forma notable. Los productos más afectados son los cargadores, cables y accesorios electrónicos, artículos que en Temu se ofrecen por precios tan bajos como 1 o 1,50 euros, mientras que él los vende a 4,95 euros.
“Yo los compro al proveedor entre 1,50 y 1,80 euros, depende del tipo de producto. En muchos casos, los precios de venta de Temu son más bajos que mis costos de compra”, explicó el comerciante en un reportaje emitido por el canal español La Sexta.
La diferencia de precios se debe, según él, a la estructura de costos: “Mi proveedor es un intermediario, no un fabricante directo. Paga impuestos, sueldos y logística. Todo eso encarece el producto”, detalló.
Una idea brillante: convertir el problema en oportunidad
Ante la imposibilidad de competir directamente en precios, este emprendedor decidió aplicar una estrategia basada en el conocido dicho “si no puedes con el enemigo, únete”. Desde comienzos de octubre, su bazar funciona también como punto de recogida de paquetes de Temu y Shein, lo que ha generado un flujo constante de clientes.
Un cartel en la entrada del local anuncia: “Se recepcionan paquetes”. Lo que comenzó como una prueba se ha convertido en una fuente de actividad inesperada. “Pensé que llegarían uno o dos paquetes al día, pero ahora recibimos unos 20 envíos diarios y realizamos otras 10 entregas”, contó el comerciante, sorprendido por la demanda.
Su local no es el único. En la zona también una inmobiliaria y un herbolario adoptaron la misma medida. Esta práctica les ha permitido mantener movimiento comercial y atraer posibles compradores que, al acudir a recoger sus pedidos, pueden aprovechar para adquirir otros productos en el lugar.
Adaptarse o desaparecer
Aunque el comerciante asegura que por ahora no teme cerrar, reconoce que su sector tiene un ciclo de vida de entre 10 y 15 años, y que el futuro es incierto. Sin embargo, su decisión demuestra que la innovación y la colaboración con las plataformas digitales pueden ser herramientas para sobrevivir en un mercado cada vez más dominado por el comercio electrónico.
La plataforma Temu, que cerró 2024 situando a España como su quinto mercado europeo —solo por detrás de Alemania, Francia, Italia y Polonia—, continúa expandiéndose rápidamente. Su modelo de bajo costo y logística directa con fabricantes chinos ha transformado los hábitos de consumo y puesto en aprietos a pequeños negocios minoristas.
Pese a ello, casos como este reflejan una lección clave para los comerciantes: reinventarse no siempre significa competir de frente, sino adaptarse a las nuevas reglas del mercado.

