Tras varios meses de cifras a la baja, el mercado automotor ecuatoriano empieza a dar señales de recuperación. Según datos recientes, en mayo de 2025 se comercializaron 21,4% más vehículos nuevos en comparación con el mismo mes del año anterior. Este repunte representa un alivio parcial para el sector, que ha venido enfrentando una contracción sostenida desde inicios de 2024.
Pese al incremento interanual registrado en mayo, las ventas acumuladas durante los primeros cinco meses de 2025 siguen siendo negativas si se comparan con el mismo período del año anterior. No obstante, la brecha de caída se ha reducido, lo que sugiere que el mercado comienza a estabilizarse y podría cerrar el año con un balance menos desfavorable de lo previsto inicialmente.
De acuerdo con la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE), los factores que explican este leve repunte incluyen una mayor disponibilidad de inventario, el acceso a financiamiento con mejores condiciones crediticias y promociones agresivas por parte de concesionarios y marcas, que buscan incentivar la demanda de unidades nuevas.
«El crecimiento de mayo es una señal positiva, pero todavía enfrentamos desafíos importantes. El consumidor aún es cauteloso y la confianza en la economía no se ha recuperado por completo», señaló un vocero de AEADE. Entre los desafíos se mencionan la volatilidad del dólar, los altos costos de importación y la presión inflacionaria sobre el consumidor.
Según los datos oficiales, los modelos SUV y vehículos híbridos lideraron las preferencias de compra en este período, mientras que las camionetas y autos sedán mantuvieron una demanda estable. Las marcas asiáticas continúan ganando participación de mercado, desplazando en algunos segmentos a firmas tradicionales europeas y estadounidenses.
El sector automotor representa uno de los pilares del comercio interno en Ecuador, y su desempeño está estrechamente ligado a la salud económica general del país. Por eso, los analistas consideran que este repunte es una señal que podría anticipar un segundo semestre más dinámico, si las condiciones macroeconómicas se mantienen estables.

