La mañana del jueves 29 de mayo, un nuevo episodio de violencia urbana sacudió al sector de Urdesa central, en el norte de Guayaquil. Un hombre, identificado como administrador de un conocido centro comercial ubicado en la avenida Carlos Julio Arosemena, fue víctima de un ataque armado en la calle Costanera, una zona residencial y comercial de alto tránsito.
Según testigos del hecho, el ataque ocurrió a plena luz del día, cuando sujetos armados interceptaron a la víctima y le dispararon sin mediar palabra. El sonido de los disparos generó pánico entre transeúntes y trabajadores de oficinas cercanas, así como en estudiantes de una institución universitaria situada a escasos metros del lugar del crimen.
El herido fue atendido por paramédicos y trasladado de urgencia a una casa de salud cercana, donde se encuentra bajo vigilancia médica. Hasta el momento, las autoridades no han revelado su identidad ni el estado exacto de su salud.
Zona comercial de Guayaquil bajo asedio del crimen
El hecho ocurrió en una vía que conecta áreas de alto flujo vehicular y peatonal, rodeada de restaurantes, negocios y entidades educativas. La creciente ola de delitos en zonas de alta afluencia preocupa a los residentes y comerciantes del norte de Guayaquil, quienes exigen mayor presencia policial y patrullaje continuo.
Agentes de la Policía Nacional se trasladaron al lugar para realizar el levantamiento de indicios, revisar grabaciones de cámaras de seguridad instaladas en la zona y recopilar testimonios. De momento, no se han registrado detenciones relacionadas con este violento suceso.
El alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, se pronunció horas después del ataque a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter): “Esto no es normal y no lo vamos a normalizar”, enfatizando la necesidad de no permitir que la delincuencia se adueñe de las calles.
Inseguridad en Guayaquil genera creciente alarma
Este incidente forma parte de una serie de hechos violentos registrados recientemente en distintas zonas de la ciudad. Los comerciantes de Urdesa han manifestado temor por los frecuentes asaltos, algunos de ellos a mano armada y en horarios de alta circulación.
Las autoridades han reiterado su compromiso de reforzar los operativos en los puntos más conflictivos de la urbe, aunque la ciudadanía sigue demandando medidas más contundentes para frenar la escalada delictiva.
