Un trágico suceso conmocionó a la comunidad de Machala la noche del lunes 5 de mayo de 2025, cuando Randy David A. P., un joven de 16 años, perdió la vida tras resistirse al robo de su celular. El crimen ocurrió alrededor de las 20:30 en el barrio 18 de Octubre, ubicado al oeste de la ciudad.
Según testigos, Randy David se encontraba frente a su domicilio, atendiendo su pequeño negocio de venta de chuzos, una práctica común en la zona. En ese momento, dos sujetos en motocicleta se acercaron con la intención de despojarlo de su teléfono móvil. Al negarse a entregar el dispositivo, el adolescente fue atacado por los delincuentes, quienes le propinaron múltiples disparos antes de huir del lugar.
La Policía Nacional llegó rápidamente al sitio, pero lamentablemente, Randy David ya había fallecido debido a la gravedad de las heridas. El hecho ha generado una profunda preocupación entre los habitantes del barrio 18 de Octubre, quienes han expresado su temor ante el aumento de la violencia en la zona.
Este asesinato se suma a una serie de hechos delictivos que han sacudido a Machala en los últimos meses. En enero de 2025, otro adolescente fue asesinado en el barrio Voluntad de Dios, también en un ataque armado perpetrado por sujetos en motocicleta. Además, en octubre de 2024, dos jóvenes fueron asesinados en el mismo barrio 18 de Octubre en un ataque armado con fusiles.
Las autoridades han iniciado las investigaciones correspondientes para dar con los responsables de este nuevo crimen. Sin embargo, la falta de información y la desconfianza en las instituciones han dificultado el avance de las pesquisas.
La comunidad de Machala hace un llamado urgente a las autoridades locales y nacionales para que se implementen medidas efectivas que garanticen la seguridad de los ciudadanos. Es necesario fortalecer la presencia policial en los barrios más afectados por la delincuencia y promover programas de prevención que involucren a la comunidad en la lucha contra la violencia.
El asesinato de Randy David A. P. es un recordatorio doloroso de la creciente inseguridad que afecta a las ciudades ecuatorianas. Es imperativo que se tomen acciones concretas para frenar la ola de violencia que amenaza la paz y el bienestar de los ciudadanos.
