Una delegación del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) de Guayaquil viajó recientemente a Ginebra, Suiza, para presentar ante las relatorías de la ONU un informe detallado sobre la grave crisis que enfrentan las cárceles de Ecuador. El informe aborda temas cruciales como la salud, la seguridad, la alimentación y las condiciones inhumanas en las que se encuentran los reclusos, especialmente en el contexto de la ocupación militar de las prisiones. La investigación del CDH revela que, entre 2018 y 2023, se han registrado al menos 680 muertes dentro de los centros penitenciarios, una cifra alarmante que refleja la descomposición del sistema penitenciario del país.
Hallazgos clave del informe
El informe expone varios problemas graves dentro de las cárceles ecuatorianas, que, según el CDH, han empeorado con la ocupación militar de las prisiones desde 2024. Aunque el gobierno justificó la presencia de las Fuerzas Armadas como medida de control ante la creciente violencia, el CDH considera que esta intervención es ilegal, ya que no ha sido aprobada por los estados de excepción requeridos. La falta de regulación y fiscalización en la gestión penitenciaria ha permitido que continúen los enfrentamientos violentos, extorsiones y muertes dentro de los centros de detención, lo que demuestra que el control militar no ha logrado estabilizar la situación.
Un aspecto que ha llamado particularmente la atención es la crisis de salud. El informe destaca la presencia de tuberculosis en al menos dos pabellones, donde más de 400 reclusos están infectados. La falta de atención médica adecuada y la escasez de personal especializado han agravado el problema. Los pabellones destinados a personas con tuberculosis carecen de las condiciones mínimas para prevenir la propagación de la enfermedad, lo que representa un riesgo tanto para los internos como para los funcionarios y familiares que visitan las prisiones.
Condiciones insalubres y alimentación deficiente
El CDH también hizo énfasis en las condiciones insalubres en los pabellones, donde los reclusos viven en condiciones de extrema precariedad. En varios pabellones, no hay acceso a agua potable, ni electricidad, y la alimentación es insuficiente y de mala calidad. En algunos casos, los reclusos deben comer en envases improvisados, como botellas de plástico reutilizadas, que no han sido debidamente higienizadas. Esta falta de higiene ha causado brotes de diarrea, agravando aún más la situación sanitaria en las cárceles.
Recomendaciones y medidas urgentes
En su informe, el CDH solicita medidas urgentes para mitigar la crisis en las cárceles. Primero, insta al gobierno ecuatoriano a implementar un plan de respuesta integral ante la emergencia, que contemple la mejora de las condiciones de seguridad, control y rehabilitación en las prisiones. Además, hace un llamado a que la intervención militar se lleve a cabo de acuerdo con la ley y solo en casos excepcionales. También se recomienda la transformación del Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de Libertad (SNAI) en un ministerio con mayor autonomía y recursos para abordar la crisis penitenciaria.
El informe también subraya la necesidad de crear un mecanismo efectivo de denuncia dentro de las prisiones, para que los reclusos puedan reportar abusos sin temor a represalias. La creación de este sistema de denuncia sería clave para restaurar la confianza en las autoridades y garantizar que se tomen medidas contra los abusos que se siguen cometiendo en las cárceles.
Conclusión:
La crisis carcelaria en Ecuador continúa siendo un desafío para el Estado, y la falta de respuestas adecuadas ante las condiciones inhumanas en las prisiones pone en peligro la salud y seguridad de miles de reclusos. El informe del CDH de Guayaquil pone de manifiesto la necesidad urgente de reformas en el sistema penitenciario, con el fin de garantizar el respeto a los derechos humanos y la dignidad de las personas privadas de libertad.
